EN EL FILO
El Ejército y su pueblo
EL DÍA de las Fuerzas Armadas es mucho más que un llamativo desfile castrense. Es el momento en que los militares hacen su ofrenda pública a la sociedad a la que está entregados; es el instante de la reafirmación de su sacrifico supremo al soberano pueblo, del que es parte integrante. Los Ejércit os sólo desean servir con la dignidad que el orgulloso pueblo español merece y exige. Y el Día de las Fuerzas Armadas se convierte en la mejor manifestación pública de la entrega que a lo largo de todo el año ofrece a sus ciudadanos. Con una pequeña muestra de los punteros y tecnológicamente avanzados medios y materiales puestos a su disposición para cumplir sus variadas misiones, en este Día las Fuerzas Armadas pasean con orgullo marcial una representación de sus diferentes Unidades y especialidades. Jornada que se convierte en un acto de regocijo para nuestros modernos militares, cotidianamente enfrentados a la pléyade de nuevas misiones y necesidades que impone la multitud de nuevos riesgos y amenazas a la estabilidad del mundo, de Europa y de nuestra querida España, como el terrorismo internacional, los desastres humanitarios o las catástrofes naturales. Es el momento propicio para resaltar los altísimos niveles de exigencia actuales que exigen a las Fuerzas Armadas sus novedosos cometidos, empezando por las operaciones relacionadas con la paz (ya van 52 desd e 1989). Con 3.000 hombres desplegados permanentemente por el mundo, en escenarios complejos, con climatologías adversas y ambientes hostiles, el esfuerzo de todos los militares es enorme por ofrecer permanentemente la imagen que España se merece, por historia y por presente, y por seguir consiguiendo que las tropas españolas estén siempre entre las mejor aceptadas y las más queridas por los habitantes locales. Para los que se han entregado a la milicia, el Día de las Fuerzas Armadas es la ocasión de mostrar su total entrega pero también la íntima satisfacción que comporta ejercer una profesión que presenta rasgos propios que la hacen tan marcadamente diferente a las demás. Es una manera de ofrecer la imagen de unas Fuerzas Armadas elogiadas por cuantos militares extranjeros han tenido ocasión de trabajar codo con codo con los casi 80.000 militares españoles que han ya participado en las múltiples operaciones internacionales, de un Ejército totalmente devoto de su pueblo y que tan sólo busca su bienestar y protección, en una labor callada e infatigable. Este día es una clara muestra de consolidación democrática, de pasado superado, del deseo común de que el Ejército, vestido con sus mejores galas, lo sea de verdad de todos los españoles, de cada uno de los integrantes de la rica diversidad de España, sin ninguna distinción. Es la muestra de una sociedad progresista que, como buena madre, quiere y admira a sus hijos más esforzados y entregados en cuerpo y alma a su seguridad y defensa. Durante el desfile, cada aplauso moviliza los sentimientos más íntimos de los 132.000 militares españoles, remueve todas las fibras sensibles de sus cuerpos, y les da energía para seguir ofreciendo su abnegado servicio un año más y tan sólo les surge de lo más profundo de sus nobles sentimientos gritar: «Viva el pueblo español», «Viva España».