FRONTERIZOS
Serpientes
EL PERSISTENTE goteo de pésimos datos de la economía nacional y el tono creciente de bravucona amenaza, como de spaghetti western , entre comunidades autónomas por el asunto de la pela , han ido salvando los contenidos informativos en este agosto siempre tan relajado en asunto de noticias, que a partir de hoy tiene ya material de sobra con los juegos político-deportivos de Pekín. Pero en los papeles quedan estos días para la historia de las serpientes de verano materiales de primer orden con que entretener a los alumnos de las facultades de periodismo. La de unos templarios de telefilme presentando una demanda judicial contra el Papa, exigiendo la rehabilitación de la orden suspendida hace ochocientos años reconozco que no es manca, pero mi serpiente preferida de este verano es el sainete del gourmet suizo que llegó a ser para algunos medios un importante crítico gastronómico y resultó finalmente un humilde mensajero. El suizo en cuestión debió ir ahorrando las propinas de los repartos para cumplir su sueño de hacer un tour por los restaurantes condecorados en todo el mundo con tres estrellas Michelín y, en su escala en El Bulli de Ferrán Adriá, usó el viejo truco de «voy un momento al coche a por unas tarjetas» para escaquearse de pagar los módicos 240 euros a los que ascendía la cuenta de la cena en el figón del druida catalán, aprendiz de químico y deconstructor a tiempo completo. La desaparición puso a los Mossos d'Escuadra a rastrear la zona en conexión con la Interpol con un despliegue de medios que no hay balanza fiscal que lo resista. Irse sin pagar del restaurante suponía hasta hace poco ser castigado a fregar los platos, pero la posmodernidad mediática abre con el caso los telediarios: un jeta suizo siempre vende más en agosto que los consejos para combatir el calor.