Diario de León
Publicado por
LUIS DEL VAL
León

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DURANTE ESTA semana se va a hablar mucho de la tristeza «posv acacional», que en algunos medios de comunicación llaman exageradamente depresión, y que no es otra cosa que la leve melancolía que sigue a la frustración de tener que despedirnos del paraíso perdido, y tener que volver al trabajo. Claro que llamarle paraíso a esa aglomeración de personas en los mismos pueblos y playas también es una exageración. Quizá aún en mayor medida. «La princesa está triste ¿qué tendrá la princesa?» El trabajador no tiene ningún Rubén Darío que le cante, y cuando le hacen algún poema social, seguramente es social, pero no llega a poema, porque hasta Miguel Hernández y Alberti, e incluso en algún momento el gran Pablo Neruda se ponen de catecismo pesado, quizás porque a las musas les tiran más los nenúfares y las princesas, que los obreros y el martillo del taller. De todas formas, más que tratamiento psiquiátrico -que sería un exceso- psicológico -que sería casi afectación-, bastaría recordar a los afligidos por la vuelta a la rutina laboral, que, en el transcurso de los últimos días en los juzgados de toda España se presentaron centenares de suspensiones de pagos, lo que significa centenares de empresas que, o bien cerrarán sus puertas, o bien proseguirán con menor plantilla, siempre y cuando la junta de acreedores acuerde aplazar el cobro de la deuda, o rebajarla, que más vale pájaro en mano que ciento volando. Eso significa que un número difícil de calcular de ciudadanos no va a sufrir ningún desconsuelo por regresar a los horarios laborales, porque cuando uno se queda sin trabajo no tiene tiempo para analizarse la psique, sino que se ponen en marcha todos los mecanismos de supervivencia y se emplean todas las fuerzas y todo el ánimo en volver a encontrar trabajo. Algo realmente bastante difícil. Recuerdo la España de las cuarenta y ocho horas semanales y los diez días de vacaciones, y no existía este síndrome tan exquisito y tan moderno. A lo mejor es que la psique no estaba tan blandengue.

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