Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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LOS ESPAÑOLES hemos demostrado una admirable capacidad para adaptarnos a vivir con más dinero. Durante los últimos años hemos sabido acoplarnos a gastar por encima de nuestras posibilidades, sin tener una exacta medida de cuáles eran éstas. Dicho en otras palabras: nos creíamos que todos éramos ricos porque podíamos permitirnos derrochar algo. Tremendo error. Los ricos de verdad son los que, aunque coincidan en los restaurantes de cinco estrellas con algunos eventuales, pueden adquirir seguridad, soledad y silencio, que son las cosas más caras. Los ricos son esos que no están demasiado preocupados ante la preocupante situación española. Que nadie les confunda. Todavía hay clases. Puestos a pedir, el PSOE les pide a todos los ayuntamientos congelar salarios, dietas y gastos corrientes, pero los ayuntamientos han recibido ofertas más sugestivas que esas y han sabido rechazarlas. He escrito alguna vez que cuando se nos recomienda eso de «pedir y se os dará» se omite decir que por dónde. Ante el atractivo ofrecimiento del agobiado señor Solbes de recortar los gastos en los ayuntamientos, los alcaldes de las seis grandes ciudades españolas han adoptado una postura unánime: exigirle más dinero. Ni recorte ni leches. Nos habíamos acostumbrado a tener y a disponer, a colocar a los adictos y demás parientes y a enchufar amigos de segundo grado. Parece que todas esas humanitarias prácticas se van a poner más difíciles. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, antes de recomendarle a los españoles que emigren cuando no encuentren trabajo, ha dicho que «congelar los salarios crearía conflictividad». Es de pésimo gusto hablar de congelación, ahora que todavía colea el verano y hay toldos en las playas.

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