TRIBUNA
La palabra la tiene el alcalde de La Robla
ARZOYA, somos una asociación de ámbito provincial ubicada en la montaña central leonesa desde hace más de una década, que pretende fomentar todo tipo de actividades encaminadas hacia el desarrollo cultural y económico de esta comarca desde los parámetros de un desarrollo equilibrado y sostenible; respetando y defendiendo los derechos constitucionales, y en el caso que nos ocupa el derecho de los ciudadanos y vecinos a la libertad de expresión, a la salud pública, en definitiva a la vida. Todo ello por encima y en contra de todo tipo de intereses económicos egoístas y codiciosos. Pues bien, La Robla vive una peligrosa situación, que podría convertir a León en un verdadero infierno, con la instalación de una incineradora de todo tipo de residuos sólidos, básicamente neumáticos, aunque sin duda terminaría siendo un centro más de los que pretenden instalar en la provincia, que terminaría quemando todo tipo de basuras, convirtiéndolas en contaminantes y peligrosas en la combustión; de lo que creo que ya hemos informado debida y oportunamente a los vecinos y ciudadanos de la zona afectada. Zona que se extiende desde La Robla, principal foco de infección, hacia el Valle del Fenar, La Ribera del Torío, toda la ribera del Bernesga adentrándose en la capital, en León. Dependiendo de la dirección, insistencia e intensidad del viento como factor dinamizador del peligroso contaminante. Pues bien desde aquí queremos hacer algunas consideraciones y aclaraciones: Consideramos que el Ayuntamiento y por lo tanto el señor alcalde de La Robla, como máximo representante esta obligado a hacer cumplir las exigencias de total y absoluto rechazo a estas prácticas, no sólo de los vecinos de su ayuntamiento, sino también de toda la población afectada de la provincia. Exigencias que se le ha solicitado desde diferentes foros y organizaciones sociales, incluso de una manera directa y ciudadano a ciudadano, con la presentación de las más de dos mil quinientas solicitudes debidamente firmadas y cumplimentadas, la mayor parte de ellas recogidas durante las fiestas patronales de La Robla; y que ya se están registrando. A pesar del parón vacacional y la precariedad de medios de que disponemos continuaremos en nuestra labor y sin duda superaremos las cinco mil solicitudes. Hay quienes desde una óptica poco ortodoxa y seria, de respeto a la razón y al diálogo basado en la información limpia y meridiana, se ha dedicado a buscar la crispación entre los vecinos de La Robla, usando la demagogia para generar confusión y violencia, defendiendo a ultranza los intereses meramente dinerarios de la empresa cementera; suponemos que por extraños y absurdos intereses, o por torpeza, pero en cualquier caso lejos de los parámetros del sentido común. Es el caso del comité de empresa de la cementera, con una nota infumable que todos han podido leer en el Diario de León del pasado 10 de septiembre. Pues bien ese panfleto, no es más que eso, es una continua descalificación, y maledicencia, contra los defensores de una calidad de vida limpia y sin peligros, y más concretamente contra la amiga y compañera de La Robla Lidia Rey. Insultos y difamación, sin ninguna clase, ni estilo, menos aún pudor alguno o vergüenza torera, sin argumentos ni criterio sensato, que les permita tanta ofensa reiterada y machacona, impropia de seres humanos, incluso han llegado a ofender gravemente a su marido, y con ello a su familia y sus hijos, aún niños. Sobre tanto despropósito de tan baja catadura moral, lo mejor será ignorarlo. Por ello nos limitaremos a aclarar a los trabajadores de la cementera, que no se dejen arrastrar por los crispadores de oscuros intereses. Nosotros no os estamos perjudicando, sino al contrario siempre hemos defendido vuestros intereses como si fuesen nuestros. Sabed, que muchos de vuestros compañeros también se han unido a la protesta con sus exigencias al Ayuntamiento; y que cuando algunos de vosotros aún erais unos niños, ya algunos de nosotros luchamos junto a los trabajadores de esa empresa en la defensa de sus intereses. La cementera siempre ha funcionado y se ha tolerado si bien con algunas medidas correctoras, pero con el combustible que están usando en la actualidad, y de esa manera ha sido rentable para empresarios y trabajadores. Pensad también que los perjuicios de los que hablamos, os afectaría sobremanera a vosotros como trabajadores y a su vez como vecinos. Que todos debemos defender nuestro trabajo, siempre que no sea una manera de violentar nuestra vida y la de los nuestros. Al comité decirles aquello de que se ocupen de sus funciones y dejen de generar confusión en beneficio de los intereses del capitalismo agresivo de la cementera. No olvidemos que la empresa además de ahorrar en combustible le pagarían el canon de recogida de residuos y basuras, pero a costa de vulnerar gravemente nuestra salud. Para finalizar, solicitamos al señor alcalde que dé la cara, la gente le estamos pidiendo una explicación y nos debe dar una respuesta. El pueblo de León esta diciendo no, y es de razón que usted sea fiel a las demandas populares que para eso le han elegido. Nos hemos dirigido a usted porque, en buena medida, todo depende de este Ayuntamiento, que dentro del ordenamiento territorial y jurídico es a quien compete extender la correspondiente licencia de obras. En definitiva queremos saber su posicionamiento, pero ahora. Salga al ruedo, y no se oculte detrás de la barrera. A algunos militantes del partido socialista les rogaríamos que se dediquen más a habituarse a un comportamiento cívico, y no a sugerir a algunos de nuestros compañeros en tono intimidatorio y amenazante que nos vayamos a casa. De cualquier manera sepan que no lo van a conseguir y que así no se logra nada positivo. Hagan honor a su tan cacareado discurso demócrata. Señor alcalde vigile usted a los alborotadores, vea cuáles pueden ser sus intereses. Estamos elaborando un dosier e informe técnico sobre el tema que haremos público y elevaremos y defenderemos donde sea necesario. El resto es cosa de todos. Y tengamos presente que si la cementera nos impone su incineradora, la térmica irá a continuación, e incluso sería un vergel para este tipo de industrias, que convertirían León en un infierno con calderas.