Diario de León

HISTORIAS DEL REINO

Cuando América se constipa¿

Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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ESCASOS DÍAS atrás, un consejero financiero norteamericano acabó a tiros con sus tres hijos, su esposa y su suegra antes de volarse los sesos. La razón: no conseguía empleo por culpa de la crisis. Él, un tipo de curriculum intachable, con másteres, idiomas, número uno en su carrera hacia el éxito. Él, que había desarrollado su talento en Price Waterhouse, que es como decir el paraíso de los economistas. En estos tiempos de crisis económica dura, el miedo al presente se convierte en terror ante un futuro negro, sin esperanza. La historia, que es sabia, maestra y cíclica, nos asegura que de todos los pozos se sale, ya por rescate de bomberos, ya por patada en el fondo o por resignada aceptación. Los felices años veinte abrieron el paso a un boom especulativo dimanado de la inversión en valores de bolsa, que culminó con la creación de una burbuja económica que un alfiler desinfló de golpe un negro jueves, 24 de octubre de 1929. El pánico abrió paso a una oleada de ventas masivas, una crisis en el consumo, caos financiero variopinto y hasta quiebra de miles de bancos a lo largo y ancho del orbe. Sumaron a este desastre un paro en Estados Unidos de alrededor del 25% de la población activa y la ruina del campo con la caída de los precios, amén de millares de suicidios por desesperación. España, como siempre, no se libró del puñetazo, aunque sobrevivió. Y es que si América se constipa, Europa enferma. Así ha sido, así será. Setenta años más tarde parece que se repite la historia. La crisis de liquidez yanqui en septiembre nos contagia a todos en octubre. En España con un sector inmobiliario sobrecrecido, que tiembla sobre sus pies de barro. En León, con un campo por el que nadie apuesta, sucede lo previsible, pues a ello se suma la rala presencia industrial en nuestra tierra debido al empuje de la autonomía hacia otros territorios. Se desploma el castillo de naipes de pisos inaccesibles, trabajadores atraídos por el boom de la construcción, empresas menores a él vinculadas que cierran y miles de autónomos que se atan los machos ante el envite. Los tiempos arrecian, la tormenta llegará en el 2009 y el rescate en el 2010. Si capean el temporal, la economía salvará la zozobra, porque sobre ellos se afianza nuestro sistema, aunque sean el sector más sacudido por todas las administraciones. Según datos de la Asociación de Trabajadores Autónomos, más de cien tiran la toalla cada día. Protestan los trabajadores, se angustian las familias. Muchas incluso se plantean pagar las hipotecas a costa de abandonar una alimentación adecuada y acudir a comedores sociales. Otras, menos afortunadas, hallarán en el desarraigo la solución. Superaremos la crisis, estén seguros, pero en algún momento deberíamos replantearnos nuestra propia visión de la sociedad. Tal vez el mayor de nuestros problemas radique en el rechazo al sacrifico diario del autónomo y la exaltación paralela de la cultura del pelotazo, las siliconadas y los gilipollas descerebrados convertidos en héroes. Ojalá consiguiéramos rescatar ese socialismo auténtico de la cultura del esfuerzo personal en pro del bien común.

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