CON VIENTO FRESCO
Restaurar la confianza
PRIMERO MINTIERON sobre la crisis. Algunos dirán que simplemente la negaron por motivos tácticos, para ganar unas elecciones generales; pero ahora todos los analistas y políticos, a toro pasado, hablan de que la crisis económica se vislumbraba desde hacía por lo menos un año. Negarla la negaron todos, especialmente el gobierno. Ahora, después de meses de engaños, ya nada puede ocultarla. El sábado, un periódico mostraba en negro su portada para hablarnos de un viernes negro -no en sentido metafórico como el de 1929 sino real- en el que el Ibex 35 sufría en un día el mayor descalabro de su historia, lo que, a su vez, no era sino la culminación de una semana trágica en lo que a la bolsa se refiere. Con pérdidas de más de un 40% en lo que va de año, ya no sirve hablar de crisis sino de recesión de la economía. Los cierres de empresas, el aumento del paro, la subida de los precios son los síntomas terribles de dicha recesión. Nadie además hace pronósticos sobre su duración, pero seguramente la cosa no escampará en un par de años. Luego volvieron a mentir sobre la situación de la banca española. Quisieron hacernos creer que la tormenta que amenazaba a todo el sistema financiero mundial no iba para nada con el caso español, cuya solvencia nadie parecía discutir. Ni la subida del eribor y las hipotecas, ni su consecuencia, la morosidad, alarmaron a los políticos. Sin embargo, de la noche a la mañana, el banco central europeo ha bajado medio punto los tipos de interés, y el gobierno ha tenido que salir a dar confianza a la población, aumentando hasta cien mil euros la cantidad que garantizará el Fondo de Garantías, e inyectando, como en EE.UU., hasta 50.000 millones de euros para dar liquidez al sistema. Esto es la prueba más evidente de que dicho sistema financiero no era tan solvente como nos lo vendía Zapatero, lo que significa que en lugar de aumentar la confianza en él, ha disminuido, sin que aún cunda el pánico. Nadie sabe si estas medidas serán suficiente, si los bancos tendrán liquidez para hacer frentes a sus compromisos, pero por un momento, tercera mentira, están logrando adormecer las conciencias de la gente. Para algunos todo esto no son más que problemas que le ocurren a otros; cosas lejanas y complejas que los políticos ya solucionarán. Olvidan que la velocidad de la crisis es de vértigo y que nos alcanzará a todos. Seremos más pobres. Muchos pequeños empresarios han cerrado sus negocios no por falta de trabajo, que aún lo hay, sino porque los bancos no negocian los pagarés con que sus clientes les pagan las obras o servicios que ofrecen. Si los bancos no adelantan el dinero tales empresarios no pueden pagar a sus acreedores y trabajadores, por eso prefieren cerrarlos, antes que meterse en callejones sin salida, que pueden arruinar no solo sus negocios sino sus vidas. Todo el sistema financiero, también el sistema capitalista, está basado en la confianza, en la fe entre unos y otros; pero en estos momentos ésta no existe, la gente ya no tiene fe en que cuando quieran cobrar por sus obras se les paguen o cuando deseen sacar su dinero lo puedan hacer. Nos han engañado demasiadas veces y estamos escarmentados. Revel decía en El conocimiento inútil que la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira. Es cierto, y hay muchos medios para lograr imponerla; pero también se ha dicho que no se puede mentir siempre y a todos. La crisis no se resolverá sino se restaura la confianza, pero algunos políticos, y ciertas políticas, no la inspiran.