Diario de León
Publicado por
MIGUEL A. VARELA
León

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AUNQUE se pueda entender, comprobando de dónde vienen los tiros, no deja de sorprender la virulencia con la que ha sido recibido el nombramiento de Ángeles González Sinde como Ministra de Cultura. No ya los tradicionales cien días de gracia le han negado a la nueva integrante de un gobierno agobiado por la crisis. Ni tan siquiera cien minutos le han concedido desde los grupos más proclives a ver fantasmas por todas partes, que han calificado la elección como una victoria de un supuesto «sindicato de la ceja», a los internautas, mosqueados ante la posibilidad de que la ex-presidenta de la Academia del Cine intensifique la persecución de las descargas en la Red, culpable a lo que parece de todos los males del audiovisual español. El presidente de la asociación de usuarios de Internet directamente ha calificado la decisión de «provocación» ya que entiende que la nueva ministra «cree que para resolver la crisis del cine hay que criminalizar la red». No es precisamente una cordial bienvenida aunque, para equilibrar, el mundo del cine se ha mostrado satisfecho y entusiasmado. Mal tiene que estar el sector cinematográfico español cuando pone tantas esperanzas en un nombramiento político. Quizá una mirada crítica hacia sí mismo aportaría algunas claves sin necesidad de esperar un milagro en la madrileña Plaza del Rey. El caso es que hay nueva responsable al frente de un Ministerio que, por lo que dicen las filtraciones periodísticas, estuvo a punto de desaparecer. Seguramente no será peor que alguna de sus antecesoras en el cargo pero realmente confieso que lo que a mi me da mucha envidia es la capacidad de presión del sector cinematográfico frente al de otros ámbitos del mundo cultural que tendrían mayor necesidad de contar con un Ministerio de Cultura con capacidad de visión nacional.

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