CONTRACORRIENTE | MIGUEL PAZ CABANAS
La vida sigue igual
LA VIDA en León sigue aparentemente igual, al final va a parecer, entre tanto gurú económico, que el que de verdad entiende de procesos económicos ese el inefable Julio Iglesias, sobre todo si nos atenemos a alguna de las noticias visionarias que aparecen en los periódicos y a las palabras de cierto restaurador que, ante tanto turista semanasantero, no cabía de gozo días atrás.
Pues eso, no cabía un alfiler por las calles, la ciudad hervía de peatones y de autos (de fe y de los otros), la pasión se desbordaba con creces, y esto parecía por momentos una ciudad bíblica, aunque a algunos laicos nos parezca un pelín exagerado que se tome la city a golpe de trompetilla y tambor, sobre todo porque, al menos a mí, me salían demasiados devotos por metro cuadrado, no sé si entre tanto fervor aparentemente religioso no habría, por llamarlo de alguna manera, algo de pijerío y esnobismo pascual. Y como si de aliviar el Via Crucis se tratase, nos llegaban noticias de desarrollos superlativos de la mano de «la madre de todos los polígonos industriales», donde se van a concentrar, también en plan maná bíblico, no sé cuántos miles de viviendas, leen ustedes bien, viviendas y centros comerciales, como si todo este asunto de la burbuja inmobiliaria y el lastre de «lastras» recientes fuera un asunto impropio, una broma pasajera, un parámetro residual entre las cifras macroeconómicas de nuestra próspera provincia. En fin, puede que sea todo cierto, incluyendo lo de la resurrección, y lo que pasa es que soy un incrédulo irremediable, además de un aguafiestas, por lo que si son ustedes inteligentes, arrojarán este artículo a la papelera (eso sí, de reciclaje).
Al fin y al cabo, todo es según el cristal que se mire, en el mismo bar un mesonero celebraba los precios de la gasolina, mientras un parroquiano de lengua mordaz decía que ya se vería, sobre todo cuando aquí sigamos en recesión y el petróleo, gracias a los remedios de Obama, empiece a dispararse a lo loco. Pero lo dicho, la vida sigue igual.