Diario de León

AL TRASLUZ | EDUARDO AGUIRRE

El cambiazo

Eduardo Aguirre
León

Creado:

Actualizado:

LO SUYO ha sido más que una transformación, un milagro. Fue nombrarle ministro y metamorfosearse en un santiamén. Y aquí nos tiene a todos boquiabiertos, preguntándonos quién es el real, si el doctor Jekyll, míster Hyde, los dos, o ninguno. El José Blanco mordaz, incluso algo faltosín, ha dejado paso a un ser angelical, del que podemos esperar toda clase de prodigios de mano izquierda, como ya ha demostrado con su exitoso encuentro con doña Esperanza. Antes, en el western de la política de su propio partido, era el feo y el malo, ahora es el bueno; más aún, diría que está aguapando, una vez liberado de la necesidad de ser cáustico las veinticuatro horas del día, tarea agotadora que avinagra la expresión hasta del más risueño. Según me argumenta un amigo de derechas, quien puede cambiar tan rápido de registro emocional, y además para bien, puede convertirse en uno de los ministros más eficaces de la democracia. Si hoy le toca ser dialogante será más dialogante que ninguno, y con eficacia de reloj suizo. Lo asombroso es que el cambio haya sido tan fulminante, como si harto ya de mostrarnos su lado más puñetero y viperino, necesitara descubrirnos que también lleva dentro un Dalai Dama. Está como un niño con zapatos nuevos, no sé si de charol o de gamuza azul. Puede que tarde o temprano vuelva a irrumpirle el míster Hyde. Quizá, pero ya nada será igual. ¿Y si le ha cogido gusto a ser bueno, si era su vocación secreta, su anhelo inconfesable? Dicen que no logró ser alcalde de su pueblo, que siquiera aprobó primero de Derecho. Pamplinas, salta a la vista que sabe latín, aunque sea en la intimidad. Todos llevamos un conciliador en los adentros, sólo nos tienen que nombrar ministro para que nos salga del escondite. Más que cambio, cambiazo. Simplemente, Pepiño.

tracking