CRÓNICAS BERCIANAS | A. CALVO
La niña de Rajoy es de Ponferrada
LOS MAIOS de Villafranca ya se han levantado. Eso quiere decir que pase lo que pase, la primavera está aquí, aunque el hombre del tiempo diga que el martes vuelve a hacer malo. Qué más dará el tiempo cuando los problemas están tan latentes y hasta las niñas pequeñas discuten de política. Todos los periodistas rodeando al alcalde de Ponferrada. Micrófonos, grabadoras y cámaras de televisión y de fotos. La revolución llegó a la plaza Fernando Miranda. Mientras el popular Riesco hacía sus declaraciones sobre la carretera a la Cabrera, que ya parece que se va a convertir en el trazado más discutido de la historia, una niña le tira del vestido a otra y le dice susurrando: «¡Mira, es el alcalde!», sorprendida por ver ante sí el revuelo mediático. Su compañera, esa que había sufrido el tirón en el vestido, ni corta ni perezosa, a voz en grito declaró: «¡Pero Rajoy es el mejor!». No hay nada más que decir. Si alguna vez el líder del Partido Popular decide buscar a aquella niña que perdió en el debate Cara a Cara que no tema, es de Ponferrada. Morena, pelo largo, algo rizado y eso sí, no será una niña de anuncio, pero tiene tal desparpajo que es capaz de revolucionar el próximo mitin que el gallego dé en la capital berciana, porque vendrá a buscar a su niña. Lo que no sé es lo que pensará su mujer y sus hijos, aunque ya se sabe lo que dice el refrán, donde comen tres... Aunque quizá esto era antes de la crisis.
Todo parece acentuarse en estas épocas. Hasta los colores políticos, porque ya es que una niña que no tenía ni diez años supiera quien es Mariano Rajoy, porque dudo mucho que aunque tuviese al alcalde a su lado supiese que se llamaba Carlos López Riesco. Es más, me gustaría volver a verla y ponerle unas cuantos fotos, como hacen en las series de televisión policíacas y preguntarle con mirada inquisitiva como hacen los actores: ¿Quién es su señor Rajoy? A lo mejor jugando al Quién es quién , con preguntas como si usa sombrero, lleva gafas o bigote y barba sí que acertamos. A los niños hay que ganárselos jugando.
Todo parece indicar que ya ha llegado de nuevo el verano. El calorcito, la gente en las terrazas del centro de Ponferrada, las cañitas, los cafés con hielo... sólo falta que se abran las piscinas o que el mar llegue hasta aquí. El problema es que ya no quedan puentes hasta..., ya no quedan puentes porque el 15 de agosto, que lejano y para más inri, cae en sábado. Lo que sí me hizo gracia fue una conversación que escuché un día por la mañana viniendo a trabajar. Esto viene a colación de los puentes. Iba por el pasillo y dos tipos detrás de mí, parecía que me seguían. La cuestión es que uno le pregunta al otro: «¿Este jueves es fiesta?», por el 23 de abril. Y el otro sujeto en cuestión, que debía estar en la misma situación dejó caer: «Sí, ¿no?, es la fiesta de Castilla, lo de los comuneros esos». Tal cual. Lo que no sabía yo es que el 23 de abril parece ser una fecha señalada por muchos motivos. Diada de Sant Jordi en Cataluña, día del libro, día de los comuneros y, es lo que se aprende viviendo aquí, día de la fundación o de la legalización del bercianismo. Ahí es nada. A pesar de los divorcios, los enfrentamientos y las discusiones, tanto el PB como el PRB enarbolan ese día como el del nacimiento del regionalismo.