EN POCAS PALABRAS
Ineludible dimisión
LA DIMISIÓN del juez José Manuel Regadera de su cargo como decano de los magistrados que ejercen en la demarcación de Barcelona parecía obligada tras el proceso abierto contra él y su esposa por agresión violenta en el seno del hogar. La denuncia que pesa sobre su conducta resultaba imposible de compatibilizar con el ejercicio de funciones de representación de unos jueces que están siendo diariamente interpelados a cuenta de las dificultades que la Ley y la Justicia encuentran para acabar con la violencia doméstica o de género. La presunción de inocencia salvaguarda al juez Regadera mientras no exista una sentencia en firme. Pero, de igual modo que ha renunciado a sus funciones como juez decano, el procedimiento judicial pendiente, con una petición fiscal de nueve meses de prisión, cuestiona que se encuentre facultado cuando menos para entender de casos de violencia en el hogar