Desamor
Burro amenazado | Pancho purroy
En la Feria del Comic de Barcelona, esta historia, publicada en un cutre fanzine -Love Gun, de Lisandro Arbeloa- , fue declarada la más breve y hermosa del mundo. Había una vez un hombre que le preguntó a una bella mujer: - ¿Te quieres casar conmigo?. Su respuesta fue cortante: «No, imbécil. Me das asco». El men ospreciado varón vivió feliz por muchos años, yendo a pescar, a cazar y a beber todos los putos días con los amigotes en los bares. Tomaba muchas cañas, vinos y cubatas y se ponía hasta las orejas de tapas cuantas veces quería, sin importarle echar barriga cervecera.
Jugaba al mus, a los chinos, a los ciegos y al golf y, como la pasta le alcanzaba para mucho, comía caviar, ostras de Arcade y foie gras de oca las veces que le apetecía. Hasta se compraba alguna botella de Vega Sicilia y Chateau Lafitte, morapios que nunca mezcló con gaseosa, para demostrar alcurnia. Dejaba la ropa tirada en la silla del comedor, los zapatos por los pasillos y los platos y sartenes sucios en el fregadero, y follaba con vecinas, amigas y putas, sin dar explicaciones por sus amoríos. No tenía que competir con vecinos y amigos por el mejor coche, la mejor mansión, el mejor sitio de vacaciones, pues, como dice el refrán: el buey suelto bien se lame. Y se tiraba pedos a mansalva y meaba salpicando la taza del water, con la puerta del baño abierta. Cagaba leyendo Interviú, Private y otras revistas porno, sin límite de tiempo, y cantaba rumbas y coplas del Fary y Camarón eructando.
En definitiva: una vida sin dar cuenta de costumbres consideradas maleducadas, fuese ver páginas guarras en Internet, contemplar los partidos de fútbol del fin de semana bebiendo cañas, salir a la calle sin echarse colonia o rascarse los güevos con de leite. Los amigos le decían: -¡Qué suerte tienes cabrón, que nadie te toca las pelotas¡ ¡La envidia que nos da tu soltería, hijoputa¡ En la feria barcelonesa, los lectores coreaban: ¡Qué bonito, joer¡ ¡Se man saltao las lágrimas¡