Los obispos, el aborto y el PP
El mirador | josé cavero
Para algunos medios informativos, la noticia no ha sido la nueva comunicación del Episcopado contra la ley del aborto que prepara el Gobierno, sino que el PP se desmarca de los obispos por sus ataques a esa conflictiva ley del aborto. En todo caso, noticia también es, aunque escasamente novedosa, que la Iglesia haya vuelto a apelar al voto de los católicos contra esa «ley de plazos» que ha forzado a regresar a la política de partido al titular de Fomento, José Blanco.
De nuevo como portavoz socialista, Blanco ha señalado que lo sorprendente, en esta nueva declaración episcopal, es la resistencia del PP a esta ley concreta que se prepara, ya que gobernaron ocho años con la ley todavía vigente. Ha señalado Blanco que esta futura nueva ley sólo se diferencia de la anterior en el hecho de que es más combativa con los derechos de la mujer. En ese tiempo de gobierno popular, el episcopado fue mucho más transigente con la ley...
De nuevo, el jesuita monseñor Martínez Camino, brazo derecho del cardenal Rouco, ha vuelto a actuar de «gran inquisidor», y a recordar la doctrina del Vaticano en esta materia del aborto, que establece que ningún católico puede dar su voto a la ley que prepara el Ejecutivo, y que ha recordado que sigue vigente la excomunión -”expulsión directa de la Iglesia Católica-” de quienes ayuden a las mujeres que practiquen un aborto. Para monseñor Camino el proyecto que impulsa la ministra Aído devalúa al ser humano para intentar justificar su eliminación. Es lógico y coherente que los obispos recuerden a los cristianos las exigencias de su fe, y por ello mismo, muchos políticos han preferido recordar que Gobierno y Parlamento no hacen otra cosa que debatir y aprobar una ley para utilización de todo tipo de personas, cualesquiera que sean sus creencias religiosas.
Nuevamente se ha lanzado la hipótesis de que Zapatero ya buscó un choque con la Iglesia durante la campaña de las elecciones europeas, pero que los obispos se frenaron entonces para no dar facilidades al líder socialista y sus planteamientos políticos y electorales. Han esperado a que se superaran esas elecciones para que el choque dialéctico se produjera entre Iglesia y Gobierno socialista.
Es uno de los asuntos delicados del momento. El otro es el relativo al Estatut, que desde hace tres años se debate en el seno del Tribunal Constitucional. La presidenta del TC, María Emilia Casas, compareció ayer en una rueda de prensa insólita con ocasión de presentarse la Memoria del TC correspondiente a 2008. María Emilia Casas y «su» TC siguen sin dar fecha probable para el Estatuto catalán, e incluso se plantea la necesidad de que los debates de los magistrados sigan en agosto. En un diario, La Vanguardia , se deduce que «el TC se plantea fallar el Estatuto en agosto». Y señala que el Tribunal trabaja intensamente y que la sentencia estará lo antes posible. Dijo también la señora Casas que no hay presión sobre el Estatut, y que al TC no le afectan las críticas políticas ni periodísticas. Y todos los observadores llegan a la conclusión de que la resolución de esa esperadísima sentencia está condicionando, y posponiendo, la renovación del TC, pendiente desde hace año y medio...