Diario de León
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Crónicas bercianas a. calvo

La construcción de la Ponferrada-La Espina se ha convertido ya en un reclamo constante en los últimos días. Primero, la plataforma creada única y exclusivamente para que se desarrolle esta infraestructura viajó a Madrid para ver al señor Víctor Morlán. La frase que definió el encuentro fue la del alcalde de Páramo del Sil, Ángel Calvo, que dijo tras la reunión con el secretario de Estado de Carreteras: «Ni sí, ni no, ni todo lo contrario». El sábado le toco el turno a Vicente Álvarez Areces, el presidente socialista del Principado de Asturias. De las palabras de Antonio Silván a este respecto nada a trascendido.

El ministro José Blanco se acercó asta Campomanes para ver el estado de las obras de la variante de Pajares. Esa gran actuación que agilizará las comunicaciones gracias a la alta velocidad. Parece ser que a Areces también le urge que esta vía se incluya en la revisión del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (Peit) y así se lo manifestó, bajo el imponente túnel de Pajares al ministro de Fomento. No sé qué le pedirán sus paisanos gallegos a Blanco, pero de momento sus vecinos leoneses y asturianos ya han comenzado a picar a su puerta, por esas cosas de la proximidad.

Imagínense. Pónganse en situación. El sol, o la lluvia, el tiempo dejará de ser un inconveniente. Una autovía. Las líneas de la carretera en el asfalto. Los camiones quedan detrás y en un pispás, Asturias. La puerta al Cantábrico. En cuestión de ocio la Ponferrada-La Espina será un acorte de tiempo, pero no sólo de baños de sol y de sidras vive el hombre y menos el berciano.

La autovía minera la llaman. La Junta ya ha decidido que irá por el corredor del Sil. Cerca de los principales núcleos bercianos en dirección al norte. Todos destacan que en tan sólo 41 kilómetros hay cinco grupos térmicos, lo que conlleva un amplio y generoso volumen de tráfico de vehículos pesados. Camiones, en resumidas cuentas. Trabajadores transportistas. Este es uno de los argumentos principales para construir esta autovía y no el ocio, aunque los asturianos estarán encantados de recibir visitantes.

Pero el sábado, Pepe Blanco tampoco se posicionó. Tampoco dijo que sí, que la Ponferrada-La Espina es importante y que, por lo tanto, su inclusión en el Peit es básica para conseguir más fondos estatales que sufraguen la obra. El Gobierno está presionado ahora por las dos partes. Por los socialistas asturianos al frente del Principado y por los populares de la Junta. A ver qué pasa, porque, de momento, parece que el mejor resumen sigue siendo el de Ángel Calvo: «Ni sí, ni no, ni todo lo contrario».

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