la opinión del lector (I)
Estridencias en Garfín
Esta carta es para José Luis Salas de la Mata, presidente del Orfeón Leonés. Como es cierto que la ignorancia es muy atrevida y la suya supina, puesto que sin saber nada de mi persona dedica un artículo a denostarme, poniendo especial hincapié en mis ausencias, según usted, a todo tipo de eventos del pueblo, especialmente los religiosos ¡qué osadía tan obscena!, le explico, para que aprenda algo de las tradiciones de mi pueblo, que sí conozco muy bien: - Que los únicos que politizan una fiesta religiosa son los que gobiernan, metiéndose en dicho acto, cuando nunca se hizo trayendo a la alcaldesa sin consultar a los vecinos si era o no de su agrado. - Que es tradición, que la Cruz la saque el abad o cofrade mayor que en el año presida la cofradía y si pregunta usted a los vecinos, le informarán de la seriedad y orden que la procesión gozaba (tradicionalmente). - Un profesional del canto como usted, debería reconocer que la estridencia, mezclada con vocerío y perros corriendo y ladrando, no es la mejor forma de orar cantando. ¿Es eso participar? ¿Entonces por qué el año pasado no dejaron participar a un vecino que lo fue, porque «ya eran bastantes»? Él también canta en un coro. - Y porque precisamente me importa, y mucho, mi pueblo y sus vecinos, pongo mi voz al servicio de los mismos, que aguantan estoicamente sin protestar las actitudes dictatoriales y manipuladoras de los que gobiernan, «para que no haya líos». Sus insinuaciones hacia mí, no hacen sino concederme la razón y no necesito cantar ni aprender a cantar porque la devoción se siente, no se exhibe. Y para concluir, ¿qué parte de este escrito cree usted que subrayará el presidente en amarillo, para que le «echen una ojeada» (al amarillo claro) los cansados vecinos que vuelven a casa? Yo creo que debe resaltar que usted no es del pueblo, ni vive ni tiene casa en él, lo que sin duda le dificulta mucho conocer mis costumbres. Afortunadamente, no soy tan maduro como usted. Cambie de soplones: son pésimos. Viva Garfín.