Los Santos del lobo
Burro amenazado | pancho purroy
S alvador Teruelo, el pastor de la Cabrera que escribió con José Antonio Valverde, artífice de la Estación Biológica de Doñana, el libro «Los lobos de Morla», afirma: -A los Santos, la nieve por los altos y el lobo por los bajos. Es este momento la época en la que las familias de lobos que criaron en los cordeles de la montaña bajan al valle y se acercan a los pueblos, en los que entran de noche. A partir de ahí comienzan a desaparecer los perros, encerrados o cazados por los lobos en las callejas, y los cachorros hambrientos se empiezan a interesar por los basureros.
Muchos de estos deben de morir ahora o se dejan matar tontamente, añadiendo a la mortalidad juvenil en los cubiles una tasa adicional y muy alta. Así escribe Espinar en 1644: -Toda la gente de campo tiene por cierto que no se crían todos los lobos, ni llegan a ser grandes. La causa desto es que como se sustentan de carne y esta no la alcanzan siempre que quieren, pasan grandísimas necesidades y cuando son cachorros, de cuantas inmundicias hallan, hinchen el vientre; que como no son astutos para buscar el sustento como los lobos viejos, es mayor su necesidad y apretados de hambre se hartan de tierra a más no poder.... Como comenta Valverde, no deja de tener razón el refrán gallego que dice del lobo que se alimenta de aire, barro y holgazanería.
La caída de las nieves puede ser buena o mala para el lobo. Cuando es blanda, fácilmente caza venados, corzos y jabalíes, gracias a que el cánido sobrenada y se sostiene mejor sobre la nieve que sus presas de agudas pezuñas. Pero si a continuación de los nevazos viene una serie de heladas y la nieve se endurece permitiendo andar sobre ella, lepóridos y ungulados no se dejan ya atrapar y el hambre amenaza al predador. Valbuena, en 1914, al hablar de los montes de Riaño, cuenta: «Cuando les aprieta el hambre emigran un poco hacia el mediodía, hacia donde haya menos nieve y salga el ganado a pasto». Lo que sabían del lobo nuestros mayores.