No mirar atrás
Al trasluz | eduardo aguirre
Puede usted quitarse ya la pinza de la nariz. Los servicios mínimos van a empezar a recoger la basura, ante la huelga del Centro de Tratamiento de Residuos. Mi amigo Leopoldo, devoto de la higiene, no ha generado en estos días desperdicio alguno en su casa, pues incluso los huevos fritos se los ha cenado con cáscara. Todo es comestible, salvo la mala leche, argumenta. Generamos demasiados desperdicios y el planeta se nos queda pequeño. Si los autores de ciencia ficción tienen razón, el espacio exterior será nuestro gran vertedero, hasta que el infinito no dé tampoco más de sí, y ya no quede una sola estrella sobre cuya punta puedas colgar una simple monda de naranja. En un episodio de «Los Simpson», Homer trabaja como concejal de Limpieza y se le ocurre almacenar en una mina abandonada todos los residuos de las localidades vecinas, hasta que empiezan a irrumpir a borbotones del suelo, por todo Springfield, que finalmente ha de ser trasladado a otro lugar. En la última imagen, escuchamos el desgarrador sollozo de un jefe indio, ante la destrucción causada a la tierra de sus antepasados, mientras otro le recrimina: «Te dije que tú no mirar atrás». Pues si a los leoneses nos llegase la hora de similar exilio forzoso, también más nos valdrá mirar sólo hacia adelante, pues a ver cómo trasladábamos la Catedral, y lo que es más peliagudo, a qué lugar. Basura es una palabra con muchos significados. Dado que la condición humana también tiene sus cloacas, es posible que un día la ingratitud, vilezas y demás detritus puedan ser igualmente reciclables en energía positiva no contaminante, con sus bolsitas correspondientes. Eso sí, el CTR no podría ponerse jamás en huelga, como ahora. Porque, entonces, como advirtió el indio: «Te dije que tú no mirar atrás».