Cornada de lobo | pedro trapiello
Agravantes
La horterez debería ser agravante y doble pena en los casos de corrupción política, dijo Sócrates Valdueza poniéndose la toga de Garzón, ahora que está triste y sola en la percha de la sala de ropones de su audiencia. Sócrates había leído la ferralla chusca entresacada estos días de los sumarios: dádivas, excesos, trampas, presentes... y exclamó ¡rediós, qué mal gusto, qué ostentación paleta rezuman los regalos que circulan en las alturas del poder!... ¡por babor (y por estribor), que entre rápido la psicología en escena, que aquí hay tema y mucho campo!: lo hortera como patología previa a la delincuencia .
Con todo el dinero que han apaleado bien podrían haber perdido el pelo de la dehesa y lucir otra educación, otro estilo, otro disimulo... y otras galas, ¡pordiós!, otras galas... ¿dónde van con esos coches espídicos, relojes pelucones, bolsos firulís de marujón pretencioso, mansiones con ganas de palacete, trajes de alpaca sobredorada o viajes tropicales?... Sócrates dice que todo eso necesita ostentarlo imperiosamente el gañán que nunca pudo olerlo ni en pintura ni en su cuna ni en su oficio ni en sus sueños... pero un día se le apareció la Virgen del Pelotazo y dejó que san Cohecho obrara sus milagros diciendo que es lo mínimo que puede pedírsele a un cargo que le costó tanto esfuerzo, o sea, lamer cincuenta culos, templar cien gaitas en quinientas noches de partido y hacer seiscientas maratones en mil días de pasillos... porque por las tardes, vele ahí por las tardes, ¡a lo suyo!... ¿qué hay de lo mío?...
Anote el secretario: al alcaldón con garras manchadas y piedrolo en los anillos, se le añadirán nueve meses de condena por horterón a fin de que una monitora municipal o profesor particular le den clases intensivas de urbanidad, maneras y buen gusto... confiando en que se les vayan cambiando al menos las formas, porque los fondos es probable que sigan siendo los mismos y que su moralidad les absuelva de seguir considerando la caja del común como caudal de su molino.
Ya en la cárcel, dice la leyenda, ese alcalde posará un día en gayumbos calvinklein con otros reos de corrupción picuda para editar un calendario solidario de a mil euros el ejemplar.