Diario de León

Cornada de lobo | pedro trapiello

A desechar

Publicado por
pedro trapiello
León

Creado:

Actualizado:

Para saber cosas y entenderlas, Eduardo Galeano se presta, es paisano agudo y tiene una palabra buril que talla el concepto, apunta al centro el tío y le tengo por maestro. Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más!, se compraban para los que venían después. La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y ahora, sólo en mi matrimonio, hemos tenido más cocinas que todas las que había en todo el barrio de mi infancia. Hay en sus textos letra, seso y peso. Galeano alucina con este tiempo de lo desechable en el que sus hijos cambian de celular (móvil) tres veces al año. Ya sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden matarlos apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto nada, ¡ni a Walt Disney! ... El uruguayo afeita un pelo en el aire. En América le respetan, porque más que escribir (y lo hace de fábula), piensa (y lo hace de verdad). Aquí tiene multitud de devotos. Y como hojas volanderas navegan en la internet oceánica textos suyos que refrescan, inquietan o apabullan, según tenga el día... el lector, no el escritor. Los que aquí van cayendo pertenecen a un artículo suyo titulado «Me caí del mundo y no sé por dónde se entra»: Lo que pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco... ¡nos están fastidiando!, ¡lo hacen adrede!...todo se rompe, se gasta, se oxida o se quiebra para que tengamos que cambiarlo .

Sin embargo, el truco de la economía estriba precisamente en consumir, desechar para seguir consumiendo y tener más fábricas, más empleo, créditos por un tubo con hipotecas catapún... y no dejar nunca de crecer para pedir nuevos créditos que permitan engordar a los bancos, porque si no es así, la banca se agobia, los gobiernos se rilan y los parados se cagan en los dos, pudiendo incluso alterar la paz callejera con petardos y algaradas, de manera que en aras de la seguridad pública y de la pacífica armonía, « consumid, consumid, malditos ». Alguien necesita que compréis cosas innecesarias.

tracking