Diario de León

El paisanaje | antonio núñez

Próximo apeadero, la alcaldada

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antonio núñez
León

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Según traen los papeles la cosa del tranvía ya está encarrilada y adjudicadas las obras para poner las vías a partir del mes que viene en 4,7 millones de euros (770 millones de las viejas pesetinas para entendernos los viejos). Incluyen la tira de mobiliario urbano, nuevas fuentes y una gran marquesina de cuarenta metros de largo en la plaza de Santo Domingo. A fin de que pueda aparcar allí el tranvía se desviarán ocho de las catorce líneas actuales de autobuses, en concreto, la 1, 2, 3, 4, 6, 8, 10 y 11. Los usuarios del resto están de suerte. Y tienen las empresas adjudicatarias del proyecto, que son FCC -”o las Koplowitz o Florentino o Ángel Villalba-” y el constructor pasisano Domingo Cueto ocho meses de plazo para cavar, aunque con este clima se duda.

El caos que se va a montar con la cabezonada del alcalde sólo es comparable con la teoría del caos que sostenía el matemático de Parque jurásico y acertó. Ya sabe usted: bate las alas una mariposa en China y acaba en un ciclón en Cuba, Dios no lo quiera ni para Fidel. O se vende la burra, como diría mi compadre el gitano, con exitosos viajes a Vitoria, donde al principio nadie quería el dichoso tranvía y al final todos contentos. Lo que no se dice es quién lo paga, porque se empieza poniendo un trenecico muy costoso, de paso de burra y ya no sé si de otros doce o dieciseis millones de euros, uno se pierde con la traducción a pesetas, y la tira de subvenciones anuales y se acaba tirando del carro con dinero público de los impuestos. Los del Alsa, que tienen el monopolio de los busis municipales con la mitad de jubiletas de usuarios y la otra mitad de estudiantes, todos a tarifa plana, no han dicho ni mú ni se han presentado al concurso del tranvía y eso que hilan muy fino. Será por algo.

Se acuerda aún uno de cuando el homo antecesor del alcalde Paco Fernández, el edil Miguel Alejo, eterno portavoz de la oposición a Mario Amilivia, clamaba al cielo en franciscanas homilías contra el abandono de los barrios convocando ruedas de prensa sobre su abandono y lo bien que mimaba la derecha al centro, su cantera de votos.

Acompañamos ahora en el sentimiento a todos los comerciantes del centro de León por donde vaya a pasar el tranvía y animanos a no colocar el papel de «se traspasa por obras». Aunque la cosa, lejos de ocho meses, puede ir para largo. Según cierto amigo mio jubileta, que ejerce en Michaisa de encargado emérito de obras para pasar la mañana, sólo iban a durar unos pocos meses y ayer apadrinó al nieto del ingeniero. Lo del tranvía da para las primeras comuniones del año que viene como poco. Y añade que si está tan empeñado el alcalde y a fin de no joder más en déficit e impuestos una solución barata podría ser llamar a Durruti y que nombre a Fernández maquinista honorario de la locomotora Mikado con derecho a gorra, eso sí, con menos humos y saludando en el paso a nivel del Crucero, previo aviso al vecindario de que no le corran a gorrazos como jefe de estación.

Se han puesto bordes en el Ayuntamiento con el asunto del tranvía amenazando los de la UPL por el morro de Chamorro, vicealcalde, con romper el pacto con el alcalde Fernández, el cual le ha dicho que si se sube al tranvía o no, a ver si se aclara. Vías aparte todos los pactos de gobernabilidad entre partidos se rompen un año antes de las elecciones, tal como ahora, cuando cautelarmente la ley electoral no permite mociones de censura. Eso quiere decir que, si no es de ésta, para la próxima tararí que te vi. Dice Chamorro que ahora no está muy de acuerdo con el dichoso tranvía. Coño, pues a buenas horas.

Un tranvía acojonante, que descojone definitivamente, con perdón, el tráfico es lo mínimo que nos merecemos por votarles. Ahora hay de concejal uno que llaman de movilidad para el tráfico tranviario, manda huevos.

Ésta es la típica obra faraónica de un alcalde previsor que teme ser prejubilado y por eso invierte en las últimas. Si él se pone en lo peor, nosotros también.

A ver si nos entendemos todos.

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