Diario de León

Gente de aquí y de allá | La tragedia de la progeria

8 años que son 80

Mariella es una pequeña peruana que mide menos de un metro y cuyo peso no llega a los diez kilos porque padece envejecimiento prematuro

Mariella, en los brazos de su madre Kaythy de La Cruz, en su casa de Lima.

Mariella, en los brazos de su madre Kaythy de La Cruz, en su casa de Lima.

Publicado por
JAVIER OTAZU | lima
León

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Se llama Mariella y tiene 8 años, pero pesa menos de diez kilos, tiene la piel arrugada, ha perdido el cabello y sufre de artrosis y cataratas: su cuerpecito de 94 centímetros es el de una anciana de ochenta años. Padece la enfermedad de la progeria o vejez prematura, y ella misma rastrea por internet las últimas novedades conocidas sobre su extraño mal. Porque lo paradójico es que los médicos que la atienden consideran que esa niña es mentalmente más adulta y tiene el cerebro de una persona de 10 años.

Mariella nació en perfecto estado, pesó 3,8 kilos y sus primeras semanas fueron totalmente normales. «Pero al tercer mes de nacer -”relata su madre, Kathy de la Cruz-” nos dimos cuenta de que algo no funcionaba bien, pues vomitaba la leche materna y no ganaba peso».

Entonces comenzó un calvario de peregrinajes, de hospital en hospital, mientras los médicos le practicaban una prueba tras otra para dar con la causa que impedía el crecimiento de un niña por lo demás normal.

Finalmente Mariella llegó hasta el doctor Luis Rubio, director del Hospital de la Solidaridad, que no tardó mucho en diagnosticar esta enfermedad, que padecen uno de cada 8 millones de niños y es debida a una alteración genética.

Según Rubio, las personas con progeria nacen con las células malogradas, y ya son incapaces de reproducir nuevas células «de calidad», como hace cualquier cuerpo joven, por lo que comienzan a sufrir deterioro en aquellas partes del cuerpo con más esfuerzo físico, como músculos, huesos y articulaciones y hasta vasos sanguíneos.

Aunque hay excepciones, lo habitual es que estos «niños viejos», aquejados de múltiples achaques, no lleguen a superar los 14 años, algo que Mariella aún no sabe o no comprende, pese a que «psicológicamente es muy fuerte, y habla y se comunica de forma muy coherente», según relata el propio doctor Rubio.

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