Diario de León

Cornada de lobo | pedro trapiello

Carnaza divina

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pedro trapiello
León

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Es casi seguro que Adán y Eva tuvieron que ser a la fuerza vegetarianos en el Paraíso Terrenal, es lo más armónico y lo que menos trabajo da en una vida dedicada al dolce far niente , porque andar matando bichos y haciendo correr sangre y bramidos para estofarse un bocado afearía y complicaría la ideal vida paradisíaca que se le supone a esa estancia celestial en la Tierra. Sin embargo, expulsados del Paraíso, la propia Biblia cuenta que Abel, hijo de Eva y Adán, sabía asar corderos en la pira de los sacrificios para ofrecérselos a Dios (que los olía sin poder comerlos, cosa que se hacía en casa), mientras que Caín le ofrecía saludables y generosas parrilladas de verduras, berzas y patatas de su huerta, cosa que debía enfadar o asquear mucho a Yahvé, pues torcía la nariz resoplando sobre el tufo y, según el Génesis, el humo de la hoguera de Abel subía recto hacia el cielo como si fueran efluvios de la cocina de Ferrán Adrià, mientras que el humo de Caín se abatía y rastreaba como si estuviera guisando mierda con cebolla.

¡Qué gran lección bíblica!, le dijo un carnicero a un vegetariano... ¿lo ves?, Dios odiaba la verdura (y seguramente la sopa tanto como Mafalda). Por algo era. ¿Sería que no hay cosa más divina que el olor de un cordero al espeto o de un lechazo al horno?... Dios no es tonto... si premió al asado y no la menestra... si le complacían los pastores (como a las vírgenes en las apariciones) y no los labrantines...

Desde el origen de la vida los monos mataron y comieron carne; a veces, la de sus propios congéneres; a base de proteina animal los sesos crecieron en la prisión craneal del simio y la inteligencia fue diseñando al hombre, que ya no se conformó con chuletillas de ganado lanar y pasó al chuletón de bisonte y al solomillo de mamut. Las fiestas más señaladas de casi todas las religiones se celebran con carne. Confirmado: Dios no es vegetariano. De hecho, el genial truco de la vida que creó aquí consiste en matar y devorar: pez grande come al chico. No hay más. Así que criamos y matamos vacas para comer. Pero también se crían lechugas. Los vegetarianos matan vegetales y no les parece un crimen; quizá olvidan que la vida vegetal es tan clave como la animal en el quilibrio del planeta...

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