Diario de León

El paisanaje | antonio núñez

Zapatero inventa el brasero

Publicado por
antonio núñez
León

Creado:

Actualizado:

Andaban los mineros a leche limpia con la Guardia Civil y, ya de paso, con los pobrines camioneros y conductores de las cuatro esquinas de la provincia cuando Zapatero desveló en la noruega Oslo, a tiro de piedra de Rodiezmo, pero en la nuca, sus soluciones para salvar el carbón leonés. Según el presidente es fácil y todo consiste en quemarlo en las térmicas sin que eche humo ni CO2, de forma que vuelva a ser un combustible limpio y competitivo en la UE de mister Proper si prosperan las investigaciones de limpieza planetaria de la Ciudad de la Energía de Ponferrada (Ciuden para los entendidos). Mi mujer está de acuerdo. «Macho», me dijo ayer en un querer ecologista, «baja del desván el brasero, el fuelle y la mesa camilla de la abuela porque no veas lo que vamos a ahorrar este invierno en calefacción».

Hay pocos presidentes que tengan ocurrencias como ésta, salvo cuando Castro ensayó en La Habana la selección y cría de vacas enanas alegando que era la solución más sostenible para mejorar la flaca cartilla de racionamiento de los cubanos, que ya la complementaban engordando un cerdo en la bañera de casa. Aquel proyecto socialista para proporcionar productos lácteos a la población no cuajó, aunque sí la mala leche de los exiliados de Florida, que rápidamente titularon en su contrarrevolucionario periódico «Fidel inventa la cabra».

Hacen bien los de las minas en defender lo suyo, pero aquí falta alguien que explique sin pamplinas el problema del carbón y su negro futuro. Dicho en pocas palabras, lo siguiente: el sueldo medio anual de un minero ronda los treinta mil euros y subvencionar el carbón de Victorino y Viloria cuesta el triple. No es fácil atar esa mosca por el rabo y los números no tienen vuelta de hoja.

O sí, porque el Gobierno ha perdido años preciosos -”y los anteriores décadas-” en primar con dinero público molinillos de aire y placas solares en los que el kilovatio sale a pelo de conejo, todo demagogia verde y asilvestrada, mientras se frenaba la construcción de centrales nucleares, las más baratas, limpias y únicas que podían haber absorbido los números rojos de las térmicas de carbón en la factura de la luz. Eso tenían que haberlo entendido hasta en Villablino al pasar la balleta en casa por la vitrocerámica, que ya no es la bilbaina, pero siguieron votando a Zapatero a piñón fijo. Alla ellos y ellas.

La Ciuden ponferradina como centro de referencia del mundo mundial para una vida barata y sin humos no es el único invento energético del ilustre paisano. A falta del motor de agua (no confundir con el de Pyva) el ministro de Industria, señor Sebastián, tiene en cartera el coche eléctrico, otra payasada pionera de un pais en ruina que por ahí fuera nadie quiere y por algo será.

Añora uno los buenos y viejos tiempos de atrás, cuando la patronal carbonera nos invitaba por Santa Bárbara a angulas y los mineros pagaban orgullosamente al contado la lavadora, porque no había nadie que no cobrara a fin de mes. De aquella ningún viajante de Fabero vendía a plazos, sino a tocateja. Ahora han desaparecido el noventa por ciento de los empresarios, las tres cuartas partes de los mineros y, misteriosamente, el recibo de la luz no baja.

Por lo demás, si el futuro de las minas va a depender de las sesudas investigaciones de la Ciuden sobre el fuelle sin humo de nuestras abuelas, apaga y vámonos. De momento sus científicos están entretenidos en amortajar para el museo de la térmica de Compostilla y resucitar, según venía esta semana en los periódicos, la vieja locomotora Balwend, de la MSP, fabricada en Estados Unidos allá por los felices años veinte, pero del siglo pasado. Su restauración costará casi doscientos mil euros. Una miseria en las cuencas, eso sí con tecnología de vanguardia, a saber si fumando o no por la chimenea.

Según Zapatero, también es posible que la minería todavía vuelva a furrular, aunque, de fumador a fumador, es dudoso que sin echar humo.

tracking