En el pueblo de «Doctor Mateo»
Los príncipes Don Felipe y Doña Letizia cierran su estancia en el Principado entregando a Lastres el título que le acredita como Pueblo Ejemplar de Asturias

Los Príncipes, ayer, durante su visita al puerto del pueblo asturiano de Lastres.
Los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, terminaron ayer estancia de tres días en Asturias, tras presidir el viernes la entrega de los galardones que llevan su título en el Teatro -˜Campoamor-™ de Oviedo. Como es tradicional, la última jornada de su agenda oficial estuvo dedicada a la entrega del premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, que este año recayó en la villa marinera de Lastres, en el concejo de Colunga, escenario habitual del rodaje de la popular serie de televisión, Doctor Mateo . Tras la rígida solemnidad y el protocolo de viernes, la del sábado fue una jornada más distendida que permitió a la pareja una mayor proximidad con la gente llana. Esta vez, el escenario del encuentro popular fue Lastres, la pintoresca localidad pesquera, donde fueron aclamados por centenares de personas que acabaron compartiendo con ellos un multitudinario al almuerzo preparado por los vecinos. El plato central fue un guiso a base de pescados del Cantábrico, típico del lugar y cocinado en una olla de cuatro metros y medio de diámetro.
Los Príncipes llegaron a Lastres poco antes del mediodía y se marcharon en torno a las tres de la tarde. En su discurso ante los vecinos, don Felipe se mostró especialmente emocionado, puesto que era su primera visita oficial a una localidad en la que, según recordó, «ya tuvimos ocasión de estar hace unos años de manera privada». Fue poco después de su boda, cuando los Príncipes pasaron varios días recorriendo el Principado. «Fue un momento especial de nuestra vida y guardamos tan buen recuerdo que nos prometimos volver lo antes posible», dijo sin saber que regresaría para entregar este galardón. Antes de la entrega oficial del título en una explanada del puerto local, los Príncipes realizaron un recorrido por los lugares más pintorescos de la villa, a través de la llamada Calle Real, la que acoge los principales elementos monumentales de la localidad. Es una calle extremadamente empinada, típica de los puertos pesqueros del Cantábrico, y con un pavimento empedrado bastante irregular, lo que propició una imagen poco usual de la Princesa Doña Letizia, que se vio obligada a utilizar unos zapatos prácticamente planos, en una orografía no apta para sus tacones.