CORNADA DE LOBO
¿Tararí?... tururú
E sta fue siempre la noche del empacho y del lagrimón escarchado de las abuelas puestas a repasar, a echar de menos y a proclamar con trágica solemnidad que, sin duda ninguna, esas serían sus últimas navidades. Vale, abuela. Seguro que sigue sucediendo así en muchas casas, porque ese lagrimón es un brindis derramado para remojar el olvido y porque es de elegancia moral que las muertes dolidas y las ausencias se sienten también un rato en la mesa de esta noche, aunque no mucho, que hay quien se ceba en atragantos.
No debería incomodarnos que la melancolía o la muerte hagan su entremés en la cena de hoy, pues poniendo los pies en el suelo y la mano en el frío mármol se festeja mejor el estar vivos y la necesidad de darle intensidad a las horas, tan fugaces por otra parte. Así que... resuenen con alegría los cánticos de mi tierra y viva el Niño de Dios que ha nacido en Nochebuena ... hala, vengan villancicos estrellados, suenen coplillas nevadas y ardan las estrofas heladoras: la Nochebuena se viene, tururú, la Nochebuena se va y nosotros nos iremos, tururú, y no volveremos más ... coñó, qué gracia tiene el niño de la zambomba... ¿había necesidad de recordarlo?... pues sí... para que el coro pueda cantar también su tururú, que es el mismo tururú (y no es casualidad) que se canta en el entierro del burro de la Tía Vinagre, otro que tal, pobre paisano, burro valiente y mohíno que estiró la pata y cerró el hocico... aunque todos los vecinos fueron al entierro y la tía María tocaba el cencerro .
Dicen que en Euskadi está muriéndose también la burra del Tío Vinagre, menos mal, qué animal (el tío, no la burra), lleva cuarenta años avinagrando aquello, opinando y orinando a voces, argumentando con amenazas y abriéndose paso a tiro sucio... y anda ahora en negociar o anunciar una tregua final pintándola de creíble o verificable, vaya, es un alegrón con escarcha navideña... pero no le creerán... el Tío Vinagre no tuvo palabra otras veces y ya no se la dan... suena lo suyo a tararí de «formen listas, ar»... así que a su tararí le dirán tururú... sobre todo en las mesas de esta noche en las que sienten a los muertos de su puta guerra.