CORNADA DE LOBO
Cam, ¿gay?
Ariel Álvarez Valdés, profesor argentino de Sagradas Escrituras, demuestra que Noé no maldijo a su hijo Cam porque le viera desnudo en su tienda tras el pedo que pilló al inventar el vino. Que vea en pelotas un hijo al padre no puede arrebatarle tanto como para maldecir a todo su linaje con más pestes furibundas que una gitana estafada, así que lo de Cam tuvo que ser algo gravísimo. Y sexual, he aquí lo gordo, pues el término ver la desnudez se utiliza reiteradamente en la Biblia por no obligarse a decir tener relaciones sexuales , que es lo que significa y ningún exégeta discute. Sólo así se entiende el cabreo brutal de Noé al chivarle al día siguiente sus hijos Sem y Jafet la correría... y a Cam le dijeron «pasa, que cenas».
Así las cosas, ¿insinúa la Biblia que Cam, al ver a su padre borracho, desnudo e inconsciente, abusó de él? Ostrás, tú. ¿Quiere decirse que al delito de incesto (el que más repugna en la Biblia) se sumó el de la homosexualidad?... por ahí podría ir el tiro o el cuete , pero no es probable (cuánto lo siento, Jorgejavier), pues el profesor Valdés, apoyándose en otras citas bíblicas, indica que « la desnudez del hombre» se usa también para nombrar a la esposa propia . Es decir, Cam habría violado a su propia madre (quizá inconsciente y despelotada tras acompañar a Noé en aquel bebercio macabeo). Sólo así se explica que el patriarca maldijera a Canaán, que no había nacido aún, y no a Cam, que sería lo lógico, pues Canaán sería el fruto de aquella relación de Cam con su madre, la esposa de un Noé que restauró el linaje humano tras el Diluvio coronándose como cornudo desde un principio. Vaya.
Y aquí es donde late la cosa política del relato. Los descendientes de Canaán (Palestina) son los cananeos, enemigos históricos de Israel. Su territorio se lo arrebataron los hebreos tras salir de Egipto con Moisés asegurando que era su Tierra Prometida. Vale. Ya usurpada, guerrearon con todos sus vecinos: filisteos, babilonios, asirios, ismailitas, moabitas, amonitas, hagrienos, amalecitas, madianitas (¿es que no tenían amigos?) y Yahvé les ayudaba.
No es forma de empezar. Lo inquietante, sin embargo, es que esa vieja y fea historia sigue así... y sin remedio.