Diario de León
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PEDRO TRAPIELLO
León

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L os de Pantone , que van de árbitro planetario del color, anunciaron el 1 de enero que el color dominante de 2011 será el madreselva . Todos los medios se hicieron eco de tan enorme notición, de modo que supimos en qué tonos vendrá la moda para que podamos hacer las compras sin meter la pata. Muchísimas gracias, Pantone , por avisarnos. Un detallazo.

Ahora sólo falta averiguar qué color es exactamente el madreselva , pues el primero que me sugiere esa flor es el blanco y, después, un amarillo tostado y algún breve rosa. Miro la guía. La madreselva, ciertamente, tiene en el centro unos pocos pétalos de un rosa gradual, intenso a veces o tirando a fucsia frito, mira tú qué chulo, ¡ese color!, está decidido, que inunde el rosa este 2011 pesimista, nublado y lleno de cunetas con parados yendo a ninguna parte, que cante en ropas y diseños el rosa de la ingenuidad alegre, confiada y golosa... rosa algodón de azúcar... tan infantil, tan tierno, tan... rosa.

El color rosa fue inoculado a la mitad de la población ya en la misma cuna... la segunda placenta de las niñas es el rosa... ese color siempre es seguro, dijo el subcomité de listos de Pantone : el subconsciente de la mujer es rosa... ¡el rosa!... pero lo llamaron madreselva para que suene a nuevo. Dicen rosa, a secas, y lo entiende todo el mundo a la primera, pero qué divinamente firulí sonará que te digan a la oreja «cariño, llevo braguitas madreselva ».

Lo ridículo del tema es que Pantone venga en enero diciendo que ese será el color de los próximos meses. Mentira. Ya lo tenían decidido hace tres años, plazo que fija el Centro Mundial del Color para que la industria haga previsiones y acopio de tintes, telas, pinturas... Que no te engañen, el color de 2013 ya lo tienen decretadísimo (¿será el negro o el gris caldera?), pero entre tanto, aquí está el madreselva , tachín-tachín, el color del chicle bazoka y del chirri de la Paris Hilton con su adorable pijez rosa y su repanocha rosa, la princesita del cuento rosa... rosa... rosa.

González Tuñón, poeta bonaerense, del que bebió Gelman, ya lo tenía claro en 1927: Y no se inmute, amigo... con la filosofía poco se goza... eche veinte centavos en la ranura... si quiere ver la vida color de rosa .

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