Diario de León

LEONESES POR EL MUNDO. CHILE | DAVID GIL. EMPRESARIO

«De León me gusta su alegría»

Dejó España hace doce años para comenzar una nueva vida en un entorno diferente, alejado de las prisas y el estrés que caracterizan el día a día en buena parte del mundo.

David, con sus perros, en su casa de Puerto Varas, en la Patagonia chilena.

David, con sus perros, en su casa de Puerto Varas, en la Patagonia chilena.

Publicado por
A. G. Muñiz | León
León

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La aventura comenzó hace doce años y el motivo no fue otro que la búsqueda de una nueva vida. ¿El destino? Chile. Allí todo transcurre más despacio, el estrés de la vida cotidiana pasa a un segundo plano y la calidad de vida es mayor.

«Fui buscando un sueño», explica David. Se fue con 28 años, ahora tiene cuarenta y es cierto que su vida ha cambiado. Hace seis años montó un restaurante en una de las zonas más turísticas del sur chileno, la región de los Lagos -también llamada décima región- . En Puerto Varas encontró el lugar ideal para montar su casa y establecerse como punto de partida de su nueva vida. «Aluciné cuando vi el sitio. Sin tiempo, sin semáforos, todo rodeado de árboles, de naturaleza...». Y pensó «Aquí me quedo».

Ahora vive allí con su mujer, Reyes, y con sus perros, rodeado de naturaleza. Pasa largas temporadas en León, pero su casa está allí, junto a su mujer y sus animales.

Aunque ambos reconocen que al principio fue duro adaptarse a una forma de vida tan distinta, sin conocer a nadie, ahora no se ven desvinculados de Chile. Aunque también reconocen que la vida allí es bien distinta. «Los chilenos funcionan de otra manera, todo es mucho más cerrado aquí, la vida se hace más en casa que fuera, eso de ir de vinos, nada. En Chile si te ven bebiendo a diario, como se suele hacer aquí, eres un borracho, y mucho peor si bebes vino, te consideran un alcohólico».

De eso precisamente se aprovecha cuando viene a León. «La comunión entre los bares y la gente te ayuda a salir de la rutina diaria». Es lo que más le gusta a la hora de alternar. «Y la alegría de la gente», añade.

A León viene con frecuencia por motivos de trabajo. La distancia no es un impedimento para coger un avión que, en trece horas, le lleva prácticamente de un lugar a otro del planeta más o menos cada dos meses. España, donde nació y vive toda su familia, y Chile, el lugar que eligió para vivir a su manera.

 

De España. En Govinda, su restaurante, muestra parte de la gastronomía española a chilenos y americanos, los que más veranean en una zona conocida por sus lagos y sus dos volcanes, el Calbuco y el Osorno. El panorama es un placer para los sentidos. Allí los comensales dan buena cuenta de las croquetas de su madre, de las cocochas y muchos otros secretos que aprendió en su casa. Todo regado con buenos vinos chilenos, famosos en buena parte del mundo.

La restauración es su forma de vida y el restaurante le llevó a otros negocios. En un viaje al Amazonas conoció a alguien que le propuso un nuevo trabajo: Elaborar cerveza de forma artesana. Y no pudo resistirse. «Soy muy emprendedor, necesito estar continuamente haciendo cosas. Además, me encanta la cerveza», explica.

Las casualidades de la vida le llevaron a unirse de alguna manera otra vez a sus orígenes, León, uno de los mayores productores de lúpulo, la base de la cerveza. Así que montó su propia fábrica en el restaurante y empezó otra aventura. Una más. «Conseguimos tener mucho éxito porque entré en un mercado muy nuevo. La gente no conocía otra cosa que las cervezas industriales y esto les gustó». La oferta son cuatro variedades de este oro líquido cuya elaboración artesanal ha conseguido calar en el gusto de los chilenos.

Ahora quiere traerla a León. Hacerla aquí y probar si a los leoneses también les gusta lo nuevo. «Más que enfocada al negocio y a la venta, está enfocada a la pasión por la cerveza. A la gente le gusta cada vez más las cosas cuidadas, volver a lo de antes, con menos máquinas y más trabajo humano». Y hace una comparación: «No es lo mismo comer huevina que la tortilla que te hace tu madre». Ofrecer a sus clientes un trabajo hecho con mimo y dedicación. Ese es el secreto de su cerveza. Comienza una nueva andanza. Pero esta vez en casa.

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