Diario de León

Cosas de aquí | Cruce de caminos celestes

León, a vista de gansos

Bandadas de anátidas cruzan estos días los cielos de la provincia en la época de emigración hacia los países del norte de Europa

Los gansos viejan hacia el norte en formación y son visibles a distintas horas del día.

Los gansos viejan hacia el norte en formación y son visibles a distintas horas del día.

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El ritual se sucede cada mes de febrero, cuando los días son más largos; hace cuatro semanas que las últimas grullas emigraron en dirección al sur, cuando ya los gansos están de vuelta. No es raro desde hace unos días observar grandes bandadas de esta especie surcando los cielos leoneses hacia el norte de Europa, un complejo y continuo vaivén habitual año a año. Es muy característico del ganso aprovechar ciertas condiciones meteorológicas para ver andanadas de bulliciosas aves que duran unos cuantos días para, a continuación, volver a unos niveles de migración menores o nulos. Los gansos acuden tarde a sus cuarteles de invierno porque éstos se localizan en el sur de España y por lo tanto no deben atravesar el estrecho de Gibraltar para llegar a sus zonas de invernada. Sin embargo, regresan pronto, ya que sus áreas de nidificación están situadas muy al norte y les llevará varias semanas alcanzarlas.

Es relativamente sencillo presenciar el viaje en formación de estas aves que en su traslado se acompañan de un concierto de graznidos, un murmullo apreciable a pesar de la altitud que llevan en vuelo.

En tránsito, hacen parada. Zonas húmedas, como las próximas lagunas de las llanuras castellanas, que les dan auxilio a estas aves, en tránsito de norte a sur y sur a norte, según la época del año. Durante sus estancias invernales en estas estepas, los miles de gansos abandonan por la mañana las lagunas que utilizan como dormideros y se desplazan hasta los campos donde pasan casi toda la jornada. En los sembrados miles de aves cortan y comen allí donde brotan las cebadas y trigos. No son una plaga para los sembrados. El ánsar no arranca, sino que corta la hierba, con lo que no produce un daño grave a la producción final de la finca. Come, pero no estropea la producción, se concluye en un estudio que elaboró la Universidad de León sobre las condiciones de vida de estas aves a su paso por los humedales de Castilla y León camino del norte. Ese espectáculo se puede seguir estos días.

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