Diario de León

LEONESES POR EL MUNDO. VENEZUELA | Juan David Díez Suárez. operador de comunicaciones

«Aquí no hay un día igual a otro»

En el Estado Amazonas con el Cerro Autana al fondo, tepuy sagrado de los pieroas.

En el Estado Amazonas con el Cerro Autana al fondo, tepuy sagrado de los pieroas.

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Vicente Pueyo | León
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«Caracas no es un sitio muy adecuado para traer a la familia». Lo dice con la experiencia que dan cinco años en la ciudad que ostenta el inquietante récord de ser la urbe con mayor número de muertes violentas en todo el mundo. «El venezolano, cada día que sale no sabe si va a volver. Eso te ayuda a disfrutar la vida a tope. No preocupa tanto el futuro como el disfrutar el día a día». No conviene hacerse una falsa idea. Caracas es una ciudad peligrosa pero Juan David Díez asegura estar encantado en Venezuela. «Aquí no hay un día igual que otro» afirma poniendo sobre el tapete una especie de contradicción con lo que cabría esperar de un funcionario poco dado a aventuras. El de Rioseco reconoce que no da ese perfil sino que le cuadra más el de hombre inquieto, necesitado de estar a gusto consigo mismo como garantía de estar a gusto con los demás. Informático de profesión, Juan David trabajó poniendo orden en los sistemas informáticos del INO, INSS y del Insalud. Y todo iba bien hasta que, coincidiendo con el proceso de transferencias al Sacyl, todo comenzó a volverse insufrible. «No daba crédito, habíamos formado un equipo estupendo en el Insalud y llegó el Sacyl con la idea de contratar todo fuera, nos ofrecieron pasar a personal laboral... Vi que no encajaba allí y pensé en salir fuera. Mi mujer veía que no me encontraba bien que necesitaba cambiar, viajar, conocer cosas». Como corolario de unos años nefastos, en el 2004 le diagnosticaron un cáncer de colon. «Creo que se somatizaron todos los problemas y me encontré con eso». Pero Juan David es duro de pelar. «Me di cuenta con claridad de que nadie es imprescindible que sólo disponemos de una vida...». De ahí a Caracas media una oportunidad no desperdiciada y una plaza ganada como operador de telecomunicaciones en la Embajada de España en Venezuela. «Me hizo mucho bien el irme. El cambio fue genial». Viene a León con regularidad para seguir el tratamiento de su enfermedad, -a la que plantó cara y ha conseguido vencer-, pero asegura regresar muy a gusto a Caracas.

En estos cinco años ha recorrido de punta a punta un país inmenso y sorprendente. «Venezuela tiene lo que no tiene ninguno. La gran sabana, con los tepuis, Canaima, Choroni, isla Margarita, Nueva Cádiz -la primera ciudad española de Suramérica destruida por un terremoto-, los Cayos.... Hay más de cuarenta etnias distintas. Venezuela es un paraíso absoluto para el turismo pero apenas hay infraestructuras. Se ha abierto algo al turismo pero los resultados apenas se notan». 'Todo por hacer' sería un buen lema para referirse a Venezuela a juzgar por lo que cuenta Juan David. «Lo que ocurre es que ha habido varias generaciones que no han tenido la necesidad de trabajar. Todo lo ofrecía gratis la naturaleza. Aquí tienen poco que ver con los suizos».

Desde el punto de vista político ve a Venezuela en una encrucijada decisiva. «Estos años son vitales para el país y para toda Suramérica. Aquí ha habido un acelerón hacia... no se sabe dónde. Lo cierto es que después de doce años el 55% de la población sigue apoyando a Chávez». La cultura de la subvención explica muchas cosas. «Chávez subvenciona todo. Allí nadie paga impuestos, la recaudación es ridícula, pero es que Chávez tiene cada día encima de su mesa 160 millones de dólares procede ntes del petróleo...».

Caracas no es un buen sitio para la familia pero menos lo es el barrio de Petare, «el barrio más violento e inexpugnable del mundo. Nadie sabe lo que hay allí; todo es ilegal y, aunque no se puede saber, se estima que viven más de dos millones de personas». Ni la policía se aventura por las calles empinadas de la colina ni por su increíble amasijo de 'viviendas'. Los 'malandros' (lo peor de lo peor) controlan aquel universo.

El contrapunto es el Chacao, el barrio de los ricos. Allí no se vota a Chávez y si se dice de alguien que es rico es que es muy pero que muy rico.

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