CORNADA DE LOBO
Mochuelo, su año
N i la lechuza ni la coruja ni el mochuelo ni el búho tuvieron jamás buena prensa entre el pueblo que teme al fatum y a lo gafe. Son pájaros pajarones algo pajarracos. Y nocturnos, como los aparecidos. A oscuras se desenvuelven como pez en el agua, cosa que inquieta mucho al humano que se ve cegato y vendido en la noche. Desconfiamos de estas aves, les endilgamos leyendas fantásticas y las convertimos en correos de la muerte. Dicen por todos estos pueblos que si en tu casa o en tu huerto ulula una coruja, es una señal temible e inapelable: alguien fallecerá en breve allí o muy cerca. Y citan al efecto la correspondiente letanía de casos verídicos.
Mosquea su sigiloso volar y más aún su estampa quieta. Gira la cabeza volteándola totalmente como poseída por algún demonio. Sus ojos no miran, acusan o disparan. Es, como toda criatura que se mueve en la noche, enigmática, una mercenaria del lado oscuro.
Sin embargo, para los griegos no hay mejor agüero que el mochuelo; se le llama athene noctua por acompañar a la diosa Athenea. Si vas por allí, te hartarás de ver lechucines en souvenirs y chorraditas. Son devoción y manía.
A Hegel le pareció estupendo el mochuelo como símbolo de la Filosofía, quizá porque hablar no habla, pero fijar se fija el bicho. Y a la Sociedad Española de Ornitología le ha parecido oportuno que este 2011 sea el Año del Mochuelo . Alertan con ello de la grave disminución del censo, casi la mitad en veinte años, cosa del cambio rústico, abandono de lo tradicional y nuevos cultivos que arrasan su campo de operaciones o las troncas viejas que necesitan para montar su apartamento.
¿Pero será el 2011 el mejor año para ponerle un mochuelo de cascabel o de mascota?... miren ustedes que si se nos pone a ulular con su «maullido» en estos solares (yermos hoy, ayer cultivo de bloques), la creencia popular pensará que saldremos de esta crisis por la entrada al cementerio.
También hay quien teme que ese mochuelo ateniense nos contagie este año con «lo griego». Ostrás, pues ponte en lo peor y como si estuvieras cogiendo lentejas del suelo, porque eso sólo puede significar que te darán por detrás en el banco, en el sexo y en el trabajo.