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PEDRO TRAPIELLO
León

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Lo mismo que a Rouco y al Vaticano, me tiene admirado ese fenómeno, la nueva orden religiosa femenina nacida burgalesa y con licencia pontificia para comerse el mundo por las patas y por la gracia de Dios vestida de tela vaquera y pañoleta azul, que así es el nuevo hábito de estas monjas de clausura escindidas de las clarisas. Estrenaron su nueva condición hace tres meses. Hubo gran aparato catedralicio y púrpura en su presentación pública, algo inusual en la historia de las órdenes en su inicio. A los fundadores clásicos les costó mucha bilis y sandalia convencer a papas y teólogos; santa Teresa, por ejemplo, ¡cuánto la perrearon y disuadían! Sin embargo, más que deprisa, esta nueva orden femenina ha ido muy veloz. Con focos, cámaras y tedeums en una catedral burgalesa cuajada de solideo y autoridad, se presentó la orden con la fundadora sor Verónica Berzosa a la cabeza junto a sus doscientas primeras discípulas (para fundar toda una Iglesia, a Jesús le bastó con doce; y al de Asís, para lo suyo, con media docena).

La orden se llama ya Iesu Communio , pero se ignora cómo habrá que llamar a sus monjas, ¿iesucommunitas, communitas a secas, iesuítas, comunales? Edifican convento nuevo, nueva iglesia, área de invitados y gran locutorio, además del histórico monasterio de Lerma que el arzobispado traspasó a las escindidas. El nuevo es rabioso diseño geométrico, urbano y firulí, parece más hotel para discretos que cenobio, pero es luminoso, no tiene celosías siendo «clausura», sus muros ya no huelen a moho difunto ni a miserere... y todas estas monjas tienen menos de treinta y cinco años, generación coleguita, explosión juvenil que se contagia del fervorazo ilusionado de todo comienzo... estrenan vida, independencia y hábito vaquero; esto les da marcha, Rouco bendice, el Opus sonríe. Van de natural alegre, su aire es guay y rezan bailando o braceando. Chicas universitarias de clase media/alta, como ellas, hacen cola por entrar en esa amena comunidad de jóvenas que no se rebozan en silencios y gregorianos, sino que cantan, graban, salen en teles italianas, hacen pastas y dominan internet... uyyy, qué peligro, dijo la vieja priora recelada... ¡ya salen hasta en youtube !

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