Muy personal
Berlín es una ciudad amable y sin duda da para mucho, sobre todo, cuando se tiene una mentalidad abierta y creativa. «Hay muchos lugares 'secretos'; puedes pasar mil veces por la misma calle sin reparar en sitios que están medio escondidos, donde hacen conciertos, performances, exposiciones... Hay bares y cafeterías que están decorados como si fueran un salón antiguo, con sofás y lámparas kitsch y papel floreado en las paredes. A mí me gusta el bar Sofía (barrio de Kreuzberg) donde puedes ir tanto a desayunar como a tomar algo por la noche. Y hay otro bar que es 'plegable' y lo cambian de sitio periódicamente donde se organizan fiestas, cine experimental, etcétera. También recomiendo los lagos que hay en los alrededores para ir en verano a tomar el sol (mientras dure) y darse un baño. Después de dos años y medio en Berlín, Ruth Barja no se ha planteado de momento la posibilidad de regresar a España a no ser en tiempo de vacaciones. «En general no echo mucho de menos León. Quizá sí cosas concretas como ir de tapas por el Húmedo o tomar un café frente a la Catedral... Lo que sí echo de menos es a muchos amigos que están allí y también ver más a menudo a mi familia».