Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Quien va a París con gana de sueños y mitos, alguno puede aparecérsele córpore ensupunto si va con Woody Allen y suenan las doce campanadas de medianoche cerca de Trocadero, porque entonces aparece un coche de los años veinte que le llevará a una fiesta donde Hemingway y Scott Fitzgerald beben y hablan de literatura, el matador Belmonte se pavonea discreto y Dalí sentencia ampulosidades. Al día siguiente le llevarán a la casa de Gertrude Stein, que discute con Picasso sobre un cuadro muy picudo para el que posó su amante Adrianne, córpore presente en escena con la belleza subyugante de Marion Cotillard estampada en su cara. Y así cada una de las noches de una corta estancia que pedirá alargarse sine die callejeando por Montmartre, por la rive gauche o con la gauche divine.

No voy mucho al cine y a veces han de llevarme de la oreja, pero salvada una etapa de desamores que tuve con el genio de Manhattan, al último Woody Allen no me lo pierdo porque vuelvo a verlo auténtico en sus guiones. El de «Medianoche en París» es redondo, sin psiquiatrías transversales (gran novedad), con tópicos adrede y guiños a viejas lecturas, comedia romántica y redundancia urbana de la ciudad del Amorío Caramelón... y por ahí camea la Carla Bruni para darle por el morbo al curiosón estafado.

En esta peli, Allen salta del hoy al París del magma intelectual y creativo de los años veinte convocando a capítulo y a reparto a nombres que brillaron en aquel fragor: los ya citados y Jean Cocteau, Man Ray, Buñuel, Elliot, Miró... y le funciona el revueltillo enciclopédico mientras repica en la magnífica banda sonora el «Si tu vois ma mère» de Bechet. Tiene buen ritmo la narración y todo es «de película».

Lo admirable es que la mitad de los personajes evocados y redivivos son españoles en su divina juventud parisina. Faltan Gris, Gargallo, Iturrino, Maria Blanchard... pero ahí laten, como el italiano Modigliani, que no aparece, pero está allí, dentro de una mujer.

Total, que por no cascársela el Allen con sus complejidades características, es lógico que la película esté barriendo en taquilla y que salga la gente con sonrisa y no tormento. Es de ver.

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