CORNADA DE LOBO
Pies grandes
L a mujer del ciego, ¿para qué se maquilla?
El refranero español no tiene padre o firma, no tiene autor al pie de esos ingenios, perogrulladas, sutilezas o burradas entre los que me gusta revolver de vez en cuando. No son máximas anónimas del pueblo, por más que se diga; el pueblo no se junta para inventar refranes; los arma una persona concreta que quizá tuvo nombre y se olvidó, después empiezan a rodar por ahí y el pueblo, ahora sí, los retiene, los ordeña o se los lleva a su molino.
Me tentó esta vez al curioseo una reseña del magnífico trabajo de la investigadora holandesa Mineke Schipper « No te cases con una mujer de pies grandes» en el que indaga la presencia de la mujer en los proverbios de todo el mundo. Los resultados, por más que conocidos, esperados o temidos, no son menos terribles y vergonzantes. Son parecidos en todas las culturas y épocas: Cuando una mujer no tenga respuesta, es que se ha secado el mar... La mujer está bien con un bastón en la espalda y un hijo en el vientre... La mujer es más tonta que el perro, pues no sabe que el perro no ladra al amo... La mujer sólo debe dejar la casa dos veces, cuando se casa y cuando se muere... El nombre del padre es el secreto de la madre... La mujer en casa, pastel de miel ... y todo así.
He de hacerle llegar a esa escritora algunas perlas de nuestro refranero ibérico de patanegra y patapuerca: Hijos, gallinas, curas y mujeres nunca dicen basta ... Mujeres juntas, ni difuntas (mi bisabuelo citaba el dicho «Las mujeres, como los hornos: una en cada casa»)... En cojera de lobo y lágrimas de mujer no hay que creer (¿por qué se llamaría antes esta columna Cojera de lobo ?)... Mujer no hacendosa, o puta o golosa... El hombre se hace a golpes y la mujer a empujones... La mujer y el tocino, tómala del vecino ...
Nuestro refranero insiste en este derrotero, aunque alguna vez late ironía ingeniosa: Si las mujeres fueran buenas, Dios tendría una .
Pero después de matraquear tanto, el machismo que dictó estas consignas populares desde Villabalter a Shangai se rinde, reconoce y pretende absolverse de lo anterior: Aunque el consejo de la mujer sea poco, no tomarlo es de loco .