Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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D igan lo que digan, las bacterias y los virus andan hoy de capa caída, matando menos que nunca y añorando aquellas pestes negras que vaciaban los pueblos y los continentes. Para cóleras y malarias, las de antes.

Pero hay que ver cómo se está alborotando Europa con esa bacteria alemana que se esguila de todos los corrales donde la buscan y que hasta ahora «sólo» ha despachado a una veintena, la misma cantidad que aquí podemos matar en las carreteras un fin de semana sin que armemos escandaleras o pánicos (no amagamos siquiera un responso y ningún gobierno colocaría en las autopistas, como en el tabaco, cartelones que adviertan La carretera mata) .

Primero dijeron que si pepino (y nos empepinaron), después que si un restaurante de Hamburgo (y ahí les corre el chef con la caceta), siguieron con la soja de la baja Sajonia (cuánta jota de joder) y acabarán buscando ese Ecole en alguna escolanía. Metodología germana.

Las lesiones económicas que estos linces de la ciencia con rabo están provocando en los mercados del comer son ya conocidas. Lo desconocido es quiénes son los que han de estar beneficiándose de estas descomposiciones de la flora intestinal y de la escena del crimen, porque la economía rabona es así: lo que unos pierden otros lo ganan. Los vendedores de hortalizas lejanas, por ejemplo, aplauden con las orejas... y la industria farmacéutica, con zapatetas en el aire. Los vendedores de todo tipo de remedios tendrán aquí un magnífico río revuelto.

Hasta las propias bacterias aplauden creyendo que vuelven los viejos tiempos, la mortandad a mansalva. Eso les pasa por ver la tele. Pero quiá, dicen defraudadas y tristes las epidemias recientes; miradnos a nosotras, al final sólo contagiamos de fiebre amarilla a las redacciones y de terror bobo a las audiencias hasta que los gobiernos compraran trenes de vacunas que se las comió el lobo que venía. Parece que aquí tenemos a otro lobo que viene dispensando cagaleras, pero quizá tampoco sea lobo al final. Sin embargo, ¿qué hacen escondidos tras él todos esos corderos que vienen vestidos con piel de lobo?... ¿y qué hace el Drácula de Lepe en un tractor?... sembrar el pánico.

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