Diario de León

leoneses por el mundo. shanghai | david martín. responsable de ventas (key account) en china de la multinacional natra

«Aquí cada día te sorprende algo»

Una beca del Icex le llevó de León a Shanghai nada más terminar la carrera. Allí trabaja para introducir el chocolate, un producto de lujo, entre los chinos.

David Martín con los rascacielos de Pudong al fondo y vistos desde el Bund.

David Martín con los rascacielos de Pudong al fondo y vistos desde el Bund.

Publicado por
NURIA GONZÁLEZ | LEÓN
León

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Desde que cursó el último año de carrera en Utrech (Holanda) se dio cuenta de que le gustaba la experiencia de vivir en el extranjero. Así recaló en Shanghai (China), dónde reside en la actualidad y dónde es el « de la multinacional chocolatera Natra en China.

David Martín llegó a Shanghai en octubre del 2009 gracias a una beca del Icex (Instituto Español de Comercio Exterior). Solicitó este destino porque allí se iba a celebrar la Exposición Universidad en el 2010. Durante tres meses realizó un curso intensivo de chino para incorporarse después a la Oficina Económica y Comercial de España en Shanghai dónde estuvo hasta finales del 2010. La beca del Icex incluye una segunda fase en una empresa española exportadora. Así fue como se puso en contacto con él la empresa Natra para que se encargara de introducir el chocolate en China.

Una tarea no demasiado sencilla porque, según cuenta, el chocolate es un producto bastante escaso en China. «En primer lugar, no forma parte de su cultura y es muy difícil cambiar los hábitos gastronómicos de un país; y, en segundo lugar, al ser un producto importado resulta bastante caro para la mayoría de la población china», explica David Martín que, al mismo tiempo, resalta que su consumo está creciendo bastante entre los chinos con mayor poder adquisitivo debido a que es visto como un producto sano y de lujo. Añade un dato curioso: El consumo medio en España supera los tres kilogramos por habitante al año y en China no llega a 200 gramos.

Su mayor inconveniente, al principio, fue el idioma. Reconoce que sí fue un problema porque el inglés no está demasiado extendido aquel país. Por eso realizó un curso intensivo que le permitió defenderse en aspectos cotidianos como hacer la compra o coger un taxi.

Dice que la española y la china son «diferentes y parecidas a la vez». Argumenta que, evidentemente, hay muchas diferencias como el idioma, la religión o los valores sociales, pero recalca que otras son parecidas. Por ejemplo, la familia.

David recuerda que lo más curioso que encontró a su llegada fueron los edificios porque Shanghai es la ciudad con más rascacielos del mundo. No en vano tiene más edificios de cuarenta plantas que toda Europa y, entre ellos, destaca el Shanghai World Financial Center que, con sus 492 metros, es el tercer edificio más alto del mundo.

Señala que, a la hora de tomar la decisión de vivir en el extranjero, es muy importante el apoyo de la familia. En su caso, dice, le resultó fácil porque su hermana vive en Suiza. «Cuando se lo plantee dijeron que vendrían a visitarme y por aquí han pasado mi hermana, mis padres, mis tíos, mis primos y muchos amigos y espero que vengan más; mi familia siempre me ha apoyado en las decisiones que he tomado porque saben que es positivo para mí y están contentos», asegura. A pesar de ello y de vivir «muy bien» en Shanghai echa mucho de menos a la familia y a los amigos. «Al estar tan lejos y con la diferencia horaria, a veces es complicado hasta hablar por teléfono», añade aunque tiene la suerte de poder volver a España, por motivos laborales, cada dos o tres meses.

Además de la familia, no duda en reconocer que lo que más echa de menos de León son las tapas y el clima, ya que el de Shanghai es muy húmedo. «La comida china está muy buena y es muy variada, pero no existe el concepto de ir de bares que nos gusta tanto en León», recuerda este joven leonés con nostalgia. Lo que sí tiene claro es que le gustaría regresar a su país de origen en un futuro aunque es consciente de que vivir en León será algo más complicado.

Resulta curioso pero afirma que nunca se imaginó vivir en Shanghai, ni siquiera China le llamaba la atención y, además, nunca había ido a un restaurante chino en España. «Una vez que me dieron la posibilidad de elegir un lugar del mundo, pensé que vivir en China sería un factor diferenciador de cara al futuro a nivel profesional y la verdad es que estoy muy contento con la decisión tomada», concluye.

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