EL ABANICO
La madurez de la reina
Es la gran desconocida de la Familia Real, una mujer de la que sabemos lo justo, solo lo que ella ha querido que se conozca: pinceladas de su vida en palacio, su sensibilidad para con los más necesitados, su afición a la música, su dolor cuando se enteró de la separación de la infanta Elena y Jaime de Marichalar, su alegría al ver la estabilidad de la que disfruta el príncipe Felipe, convertido en esposo y padre feliz, su apoyo incondicional a Letizia, el cariño que siente por sus nietos, pero sobre todo su esfuerzo por mantener unida una familia que ha crecido, se ha multiplicado e independizado, y que están tomando su propio camino, con sus aciertos y equivocaciones. De ahí el respeto que la gente siente por la reina Sofía, quien a sus 73 años recién cumplidos, se ha convertido en uno de los pilares más sólidos de la monarquía.
Una institución que sin estar demasiado arraigada entre la sociedad española, tal y como lo demuestra la última encuesta del CIS, todavía goza de muy buena salud. Gracias al papel desempeñado por la reina, pero muy especialmente por el rey Juan Carlos. No sólo en la Transición o el golpe de Estado del 23-F, sino en todo momento. Incluso cuando su salud se resentía, el rey siempre ha estado ahí, dispuesto a utilizar su prestigio internacional a favor de los intereses de España. Lo ha demostrado recientemente desplazándose a Arabia Saudí, donde ha prestado un apoyo que ha resultado fundamental para la consecución de un contrato multimillonario a favor de un grupo importante de empresas españolas, que serán las que construyan el Ave a la Meca.
Si algo hay que agradecerle al rey es su papel moderador, que ha puesto de manifiesto en momentos tan decisivos como los que estamos atravesando, llamando a capítulo a empresarios, representantes sindicales y políticos, en un intento desesperado por rebajar el tono de sus críticas, de sus disputas, cuando lo que verdaderamente deberían hacer es tirar todos del mismo carro. Algo que les agradeceríamos los ciudadanos, pero también unos dirigentes europeos que están demostrando su incapacidad para sacarnos de la crisis.