CORNADA DE LOBO
Tigresa, miau
A Idoia no se le pegaría el errehache del que hablaba Arzallus ni metiendo a remojo sus apellidos en un caldero con sangre de tres linajes vascones y un escapulario de don Sabino anudado en el asa. Su López Riaño (bastante eco cazurro late ahí) no parece muy propio de esa guerra independiente en la que se metió encantadísima en 1984 con la obsesión (y obligación) de parecer más vasca que el euskaldún de cepa más ceporra. Es el problema de los maketos y su prole: se les pide demostrar cinco veces más lo que a otro vasco se le da por supuesto.
Pero el maketo lo intenta (hasta es de la Real a muerte). Sabe y agradece que los vascos y Euskadi (ahora su vera patria) determinaran su vida. Su cuna ya es quizá un eco lejano o muerto, pero su futuro está grapado a esa bendita tierra. El maketo, entonces, hace vascos a sus hijos, desea muy convencido que lo sean, y aunque su apellido sea un indeleble hierro de ganadería grabado a fuego en sus ancas, les pone en la pila Joseba, Imanol, Kepa, Amaia o Nagore. Incluso no pocos cambiarían de apellidos si pudieran. Pero si hablamos de errehaches , el apellido no se toca, es casa y cosa nostra . Un Aguirrebengoaizkolaberri no lo tiene cualquier Idoia, ni se le da a nadie porque sí: ¡que se haga carne de cañón la tía esta o se luzca de tigresa si quiere opositar a un corto y barato Aguirre o la cólera de Dios a base de tiros y bombazos; y después, ya veremos!
Después es hoy. Y ya han visto.
Por de pronto, a Idoia la han borrado de la nómina etarra, despedida de todo trato o respeto, condenada a las tinieblas exteriores de la Euskalerría prometida. Por arrepentida. Por rajada y pideperdones. Por acogerse a beneficios carcelarios. Por traidora. Por cojones.
¿Qué piensa ahora la Tigresa ? ¿Podrá en su día la gudari López vivir tranquila en la Euskadi por la que mató y está pagando? ¿Cuánto cumplirá de los dos mil años que le atizaron de condena?... ¿Y qué sentido tiene echarla ahora de ETA... si va a extinguirse? Pues lo tiene: la han tachado de la lista oficial de presos con la que negociarán los etarras el armisticio final, caso a caso. Es como decirle: Idoia, jódete, púdrete y búscate la vida (¿tendrá que agradecerles además el no llamarse Yoyes?).