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La Fiscalía de Sevilla pide cuatro años de cárcel, seis de retirada del carné y el pago de 181.122 euros para el torero José Ortega Cano por conducir bebido, saltándose la línea continua y con «evidente peligro» hasta que colisionó con otro coche, cuyo conductor falleció. La Fiscalía, en un escrito de acusación, sostiene que Ortega Cano se encontraba «en condiciones no apropiadas para conducir» debido a la «previa ingestión excesiva de bebidas alcohólicas que le mermaban los reflejos», lo que le hacía conducir de manera «irregular, realizando maniobras arriesgadas para él mismo y los demás usuarios».
El accidente ocurrió la noche del 28 de mayo del 2011, cuando el torero había dejado a su hija en Villaverde del Río (Sevilla) y se dirigía a su finca Yerbabuena de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla). Cuando circulaba por la carretera A-460, el todoterreno del torero «se separaba constantemente del vehículo que le precedía», por lo que la pareja que lo ocupaba creyó que se trataba de un amigo que les gastaba una broma, y cuando finalmente les adelantó en el casco urbano de Burguillos y no retornó a su carril, el conductor Álvaro R.D., «alarmado», llamó al servicio de emergencia del 112 para denunciar lo ocurrido.
Añade el fiscal que este conductor siguió circulando tras Ortega Cano y comprobó que invadió el carril contrario y finalmente paró «con una maniobra extraña» en un restaurante, donde se dejó el coche en marcha con las luces puestas. Minutos más tarde, el torero siguió circulando hacia Castilblanco de manera «irregular y peligrosa», adelantó «con evidente riesgo para los vehículos implicados», no respetó la línea continua y se adentró en una curva por el carril del sentido contrario.
La colisión. En el kilómetro 28,1 de la A-8002, en un tramo curvo de visibilidad reducida, con señalización horizontal y vertical de prohibido adelantar y con una señal de «curvas peligrosas», según el fiscal, perdió el control del vehículo, invadió durante 60 metros el carril contrario y colisionó de frente con el Seat Altea que conducía Carlos Parra, de 38 años, que falleció al instante por traumatismo torácico severo y rotura cardíaca. Precia el fiscal que el torero circulaba a 125 kilómetros por hora en un tramo limitado a 90 y el coche contrario a 51 km/hora.
Por otro lado, la familia del conductor fallecido en el accidente pidió para el diestro cuatro años de cárcel, igual que la Fiscalía, pero elevó la indemnización por encima del máximo legal al reclamar también por daño moral y lucro cesante por los sueldos dejados de percibir. La Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA también aplaudió la petición de la Fiscalía.