Gente de aquí y de allí | Otra faceta del conde de Salvatierra
Cayetano, puro espectáculo
El quinto hijo de la duquesa de Alba hizo de domador de elefantes por un día en el Gran Circo Mundial con motivo de una gala benéfica en Sevilla.

Cayetano Martínez de Irujo, en un momento del espectáculo circense.
En el marco de la Feria de Sevilla, Martínez de Irujo, de 49 años, fue el protagonista de uno de los espectáculos del Circo Mundial y se convirtió en domador de cinco elefantes asiáticos. La recaudación de las entradas estaba destinada a la campaña de Unicef (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) para luchar contra la crisis alimentaria en la región de Sahel, en el Cuerno de Africa.
Tras su actuación, el conde de Salvatierra manifestó que fue una experiencia «inolvidable». «Es complicado lidiar con cinco elefantes. Es bastante difícil, pero estoy muy contento de cómo ha salido la actuación», señaló tras asegurar que ha «disfrutado muchísimo» también de la «convivencia con la familia del circo».
Antes del espectáculo, Martínez de Irujo explicó que el circo le gusta «desde siempre» y que los lazos con el Gran Circo Mundial se estrecharon cuando llevó a sus hijos a uno de sus espectáculos en Madrid. Al término de la función, les dieron la oportunidad de conocer más de cerca a los animales y al equipo del circo. «Fueron muy amables, les escribí una carta de agradecimiento y, cuando me plantearon participar en la gala de Unicef, no lo dudé» pese a que estos días «tenía muchas obligaciones que atender», dijo.
Por ello, no tuvo demasiado tiempo para ensayar su actuación, aunque pasó varias horas con los cinco paquidermos, a los que se estuvodirigiendo por sus nombres durante los entrenamientos para que su voz les resultara familiar.
El año pasado, a través de un documental, Cayetano Martínez de Irujo revelaba aspectos desconocidos sobre su vida. Además de su faceta deportista, mostraba que se trata de una persona con gran sentido del humor, amante del fútbol y amigo de sus amigos.
En el mismo, Cayetano hablaba de la confusión en la que se sumió al perder a su padre con nueve años; de su éxito con las mujeres; de su carrera deportiva en la hípica; del fracaso de su matrimonio con la mexicana Genoveva Casanova y del apoyo que encontraba en sus dos hijos habidos de esta unión, Amina y Luis.