Río+20 afronta el reto de impulsar un acuerdo que preserve el planeta
El texto final de la cumbre no convence a todos, pero Ban Ki-moon confía en un pacto .

Los jefes de Estado posan para la foto oficial de la cumbre Rio+20.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inauguró ayer la cumbre Rio+20 sobre desarrollo sostenible, considerada una oportunidad histórica para impulsar un acuerdo mundial que frene la degradación ambiental del planeta y combata la pobreza. En el encuentro celebrado en la ciudad brasileña de Río de Janerio, que se extenderá hasta mañana, se dan cita 86 jefes de Estado y de Gobierno.
El encuentro sobre desarrollo sostenible Rio+20, el mayor en la historia de la ONU, tiene lugar 20 años después de que se celebrase la cumbre de la Tierra de 1992, en la que se llegó a una serie de acuerdos para hacer frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desertificación. Desde aquella cita «el progreso ha sido demasiado lento, aunque ahora tenemos una segunda oportunidad. Estoy satisfecho con el resultado de las negociaciones y un histórico acuerdo está al alcance», dijo Ban Ki-moon. «Rio+20 no es un final, es un comienzo. Es hora de que todos pensemos globalmente y a largo plazo, empezando aquí en Rio , porque el tiempo no está de nuestro lado», añadió el secretario de la ONU.
Los líderes mundiales de 193 países tomarán la palabra en los tres días en los que discurre la cumbre, llamada a aprobar un documento que ya recibió luz verde por parte de todas las delegaciones el martes pasado tras meses de intensas negociaciones. Sin embargo, no todos quedaron conformes con el texto final, que adopta el concepto de «economía verde», fortalece el Programa de la ONU sobre Medio Ambiente (Pnuma), y lanza Objetivos de Desarrollo Sostenible que comprometerán a los países participantes con metas sociales y ambientales y sustituirán los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, que expiran en el 2015.
«Nadie en esa habitación donde se adoptó el texto estaba contento. Es débil. Y todos lo sabían», dijo la comisaria europea para el cambio climático, Connie Hedegaard, en su cuenta de Twitter. Sobre la posibilidad de que los gobernantes puedan cambiar el documento ya consensuado y hacerlo más ambicioso, Ban Ki-moon afirmó que la ONU convoca para sus conferencias precisamente a los jefes de Estado y de Gobierno porque es consciente de que son ellos los que pueden tomar decisiones. El acuerdo sobre el texto final, logrado el martes y que debe ser aprobado por los líderes mundiales mañana, ahuyenta el fantasma de la cumbre de Copenhague del 2009, cuando los negociadores dejaron las decisiones en manos de los dirigentes y no se llegó a ningún acuerdo.
El texto final tampoco recibe la aprobación de las organizaciones medioambientales, que ayer lo criticaron duramente. «El documento no tiene la ambición necesaria para salvar al planeta o a los pobres. Este resultado mínimo señala la falta de valentía política» de quienes lo adoptaron, afirmó Meena Raman, de la organización Third World Network.