CORNADA DE LOBO
Caúno es caúno
Todo esfuerzo será en vano: jamás habrá un himno español que puedan cantarlo todos, pues muchos vascos, catalanes, gallegos, canarios, asturcones, navarros y unos cien del cantón de Cartagena odian, lo que más, que se les considere españoles. No habría un acuerdo en la letra ni pagando cofres y metiendo a los poetas más célebres de cada región treinta días en un parador de superlujo a todo pasto y con huríes granadinas.
Nanainas. Fumata nera.
El único modo de cantar el himno español es que cada cual ( caúno es caúno y caúno tié sus caunadas ) le ponga su propia letra, aunque para evitar barullos de horda o confusión habrá de cantarse, lógicamente, «a boca cerrada», o sea, «mmm»... que tampoco suena mal y recuerda a los coros del ejército ruso musitando Los remeros del Volga .
La única letra que conoció el himno español fue la de Pemán con Franco; ¿y cuántos la recuerdan cantada?: Viva España, alzad los brazos, hijos del pueblo español que vuelve a resurgir, gloria a la Patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol ... jo, cuánta lírica de imperio para ser sólo un ¡brazos en alto!, o sea, ¡manos arriba!
El único modo de que canten todos será que cada cual adapte su letra a la idea de la España que le honra o le fornica. Que vengan a estos sones todas las letras... ¡libertad, señores de la sala, libertad de culto y letra! y allá cada cual. Ejemplo, canta un abertzale: Puta España, devolvednos los fueros del pueblo euskaldún que vuelve resurgir, gloria al gudari que supo seguir sobre el verde de San Mamés el caminar del gol .
Y ahí berreará la força sur catalana del Nou Camp matracando su versión del himno nacional: Ruina Espanya, alzad las manos, hijos de un Franco mamón, que aquí está Els Segadors, gloria a la patria que siega y ordeña a los charnegos puestos entre col y col.
Habrá versión leonesa, claro, basada en el rudo lema que nuestra raza y ralea aportó a la edificación de este país, nuestro Arímate pallá ; este es el único lugar del mundo que usa la expresión y en este concepto tan contradictorio y cazurrón radica el puntogé del orgasmo nacionalero que es, a su vez, la madre de este cordero-carnero llamado España, la patria grande del Arímate pallá .