Diario de León
Publicado por
ROSA VILLACASTÍN
León

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El lunes tuvo lugar en la Real Academia de Jurisprudencia de Madrid, un emotivo homenaje a Pío Cabanillas Gallas, al que asistieron antiguos compañeros de gabinete como Marcelino Oreja, Landelino Lavilla, Soledad Becerril y Martín Villa, otros personajes de dentro y fuera de la política, que recorrieron con el político gallego fallecido hace 20 años distintos tramos de su vida: Antonio López, el expresidente José María Aznar, José Manuel García Margallo, actual ministro de Exteriores; los empresarios Juan Abelló y Antonio Navarro; los periodistas Antxon Xarasqueta, Miguel Angel Aguilar, Pilar Urbano, Antonio Casado, José Antonio Sánchez, director de Tele Madrid, entre otros.

La organización del acto corrió a cargo de su hijo Pío Cabanillas, que leyó un emotivo discurso, en el que resaltó aspectos de su vida personal poco conocidos: tanto en su papel de padre como de esposo de María Teresa, a la que él siempre llamaba «Blas», y que fue su compañera inseparable y apoyo incondicional en momentos tan convulsos como los que se vivieron a la muerte de Franco y hasta la instauración de la Democracia. Una época muy enriquecedora, tanto en lo político como en el aspecto humano, ya que todos y cada uno de los que integraron aquella UCD liderada por Adolfo Suárez, tuvieron que empezar de cero, y enfrentarse a graves problemas, muchos de los cuales, no habían previsto en su hoja de ruta: crisis del petróleo, ruido de sables y para mí el peor de todos, el individualismo de sus lideres y las luchas internas dentro de la UCD.

Por boca de su hijo supimos también del empeño de Pío Cabanillas por educarle con total libertad, inculcándole el interés por la lectura, los viajes, los idiomas, y por todo aquello que pudiera abrirle los ojos al mundo.

Pío Cabanillas, como muchos otros de los que formaron parte de aquella generación de políticos llegados del viejo régimen, tuvo el acierto de ejercer la política de una manera que ya no se estila: respetando al adversario y tendiendo puentes para llegar a acuerdos que de otra manera no se hubieran alcanzado, y que tan buenos resultados dieron. Una forma de hacer política que se ha perdido y así nos va.

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