Gente de aquí | Bodeguero con solera
Un enólogo gran reserva
La pasión por el vino lleva al ingeniero leonés Posidio de la Puente a titularse en Enología en la Politécnica de Madrid con 82 años.

Posidio de la Puente, durante su visita a la nueva edición de Madrid Fusión.
Si fuera un vino, sería un añejo super gran reserva fuera de categoría. Pero recién abierto ahora, resulta ser un flamante enólogo de 82 años. Posidio de la Puente Gandarillas seguro que pensó que a la vejez: conocimiento, el día que decidió matricularse en el Master Internacional de Enología de la Universidad Politécnica de Madrid. Al respecto, asegura: «En la Universidad me dicen que soy un caso único, que nunca tuvieron estudiando esto a alguien de mi edad. Todos mis compañeros eran gente joven, de diferentes nacionalidades. Y yo, allí aprendiendo. Pero meterme al negocio del vino a estas alturas casi me cuesta la separación».
Él, natural de Villavente de la Sobarriba, que estudió en los Agustinos de León, fue licenciado en Económicas en 1951, y se hizo profesor en la Escuela de Ingenieros Agrónomos, ya todo en Madrid, suspira porque en su tierra leonesa el vino sea santo y seña de calidad, emprendimiento y prestigio empresarial. Por eso, otro día se sumó a la iniciativa colectiva que es la Bodega Leyenda del Páramo, de donde es socio fundador, la de los Mittel, El Aprendiz, El Maestro, El Músico… Pujante iniciativa en la que De la Puente no se queda corto. Es uno más dispuesto a esta pasión, que se toma como si fuera un entusiasta y refrescante vino joven: «Hay que aprender muchas técnicas, muchos nombres, una forma de trabajar que es muy especializada. He aprendido que una vendimia te la puede estropear cualquiera. He aprendido mucho y se necesita aprender más», reflexiona como si le pareciera poco esta nueva aventura.
Pero él es un veterano que apuesta por los jóvenes: «Ahora sí. Ahora hay gente joven muy preparada. Que investiga desde el principio para que las cosas salgan bien. Son tantos detalles… Te puedo decir que en León ahora no hay vino malo desde que funcionan los enólogos jóvenes», afirma con rotundidad.
Un caso único, le decían el año pasado en la Universidad Politécnica. Estos días se pasea orgulloso por Madrid Fusión.