Diario de León

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Ponce no olvida León

El diestro reabre la polémica en sus memorias al insistir en que si no hubiera sido trasladado a Madrid tras su cornada en el 2002 hubiera podido morir.

Enrique Ponce, el pasado día 15, en la presentación de su libro de memorias en Valencia.

Enrique Ponce, el pasado día 15, en la presentación de su libro de memorias en Valencia.

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MAnuel c. cachafeiro | león
León

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Enrique Ponce vuelve a dar una cornada a la sanidad leonesa en su libro de memorias, presentado la pasada semana en Valencia.

Un torero para la historia , escrito por Andrés Amorós y con prólogo de Vargas Llosa, dedica nada menos que un capítulo al percance que sufrió en la plaza de El Parque en 2002. El diestro de Chiva asegura que ha sido la más grave de toda su carrera e insiste, como hizo en su día en varias revistas del corazón, en que si no hubiera sido trasladado a Madrid, la cosa hubiera sido todavía más grave. «Gracias a mi mujer, Paloma, -dice Ponce- estoy aquí. Le echó valor y, bajo su responsabilidad, me trajo a Madrid, a un cirujano torácico, el doctor Madrigal, que me salvó la vida, aunque perdí tres litros de sangre y sufrí un shock hipovolémico».

No es la única referencia a León en el libro, de más de 400 páginas. De su paso por la Feria de San Juan recuerda también el toro Lastimado de Zalduendo, que indultó en el año 2009, el mastín que le regalaron los Postigo al año siguiente de la cogida, crónicas de Julio Cayón, ahora concejal, y de Barquerito y hasta unas palabras de Zapatero respetando los toros, aunque no le gusten.

Aquella tarde del 23 de junio del 2002, Ponce recibió la cornada en el sexto toro de la tarde, del hierro de Zalduendo. Fue al entrar a matar. Apenas nadie se dio cuenta, salvo por la impresionante voltereta. Ponce quedó conmocionado. El parte médico no ocultó la gravedad: «Politraumatismo frontal y torácico derecho, con herida inciso contusa y fractura de tres costillas. Se le practicó neumotórax. Pronóstico grave».

Cuenta Enrique Ponce, esta vez por boca de Amorós, que fue operado aquel mismo día y que su situación fue empeorando, hasta que su mujer decidió trasladarlo en una uvi a Madrid al día siguiente. Sin embargo, para algunos de los médicos leoneses que le atendieron, Ponce es injusto. Su problema fue el contrario. Que el diestro quiso irse para Madrid antes de tiempo.

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