A LA ÚLTIMA
Extraños en nuestra casa
La mayoría de los españoles solo conoce los billetes de 500 euros de oídas, pero a pesar de no haber tenido el menor trato con ellos les profesaban una alta estima. No siempre el cariño es oriundo del roce, como se comprueba con el aumento de crímenes de género, antes llamados pasionales. Los papelitos de alta valoración bursátil van a ser retirados de circulación a propuesta del PSOE para aflorar dinero negro, pero ya los había retirado la gente normal, que no es la que roba, sino la que se deja robar. Al parecer caben muchos millones en una caja de zapatos del número 42 y todos sabemos, si no el número que calzan nuestros ricos oficiales, de qué pie cojean. El dinero no se evapora: simplemente se solidifica cuando pasa la frontera. ¿Cuántos comprimidos caudales planes han emigrado en los últimos desastrosos tiempos? Hay dinero, sin duda, o que ocurre es que resulta vano buscarlo donde no está y hay que indagar dónde se esconde a Hacienda.
En los paraísos fiscales o en los purgatorios donde aguardan el perdón del señor Montoro, que es como Diego Corrientes, solo que al revés, y se lo quita a los pobres para legitimárselo a los ricos. Es improbable que este señor, que ciertamente es muy trabajador, haya leído a León Bloy, que además está «desprogramado» en las librerías y lleva mucho tiempo considerado como escritor maldito, aunque Acantilado haya reeditado Exégisis de los lugares comunes . El inmisicorde Bloy decía que para saber si la opinión de Dios tiene el dinero basta con mirar a quienes se los da.
Quizá ya no baste con eso, aunque siempre suministra datos, porque ahora habría que mirar a quienes lo ocultan. No encuentran escondrijos con garantía suficiente en España, a pesar de que hay muchos, y han optado por buscarle residencia temporal más lejos. Pero siempre al alcance de su pecadora mano, que es la que firma los cheques, mientras millones de parados están mano sobre mano, esperando que la declaración de bienes en el extranjero, que vence el 30 de este mes, remedie parte de sus males.