Diario de León

LEONESES POR EL MUNDO. POLONIA | Teresa Sevillano. ATENCIÓN AL CLIENTE.

«Aquí en abril ya es primavera»

Visitó la ciudad casi por casualidad, le surgió una oferta de trabajo y se quedó a vivir allí «por lo menos mientras se supera la crisis». Teresa es leonesa y polaca.

Teresa Sevillano, junto a una amiga, pasea en invierno por la ciudad de Cracovia.

Teresa Sevillano, junto a una amiga, pasea en invierno por la ciudad de Cracovia.

Miguel Ángel Zamora
León

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«Hace cinco años decidí hacer mi Erasmus (estudié traducción e interpretación en Vigo) en la Universidad Jagiellonski de Cracovia, por ser una ciudad céntrica en Europa, económica y con un idioma diferente para poder aprenderlo y marcar un poco la diferencia en mi currículum».

No sabía Teresa Sevillano que el germen que estaba plantando era el del aterrizaje definitivo en Polonia por una temporada larga.

«Cuando acabé el Erasmus me quedé enamorada de la ciudad y tras acabar la carrera, un año de trabajo en Francia como profesora de español y otro año haciendo un máster en Comercio Internacional en España me puse a buscar trabajo. En España era una mala época para buscar trabajo y las ofertas que recibía eran de vergüenza (contratos de entre 400 y 700 euros al mes) hasta que un día apareció un e-mail en mi correo de una empresa que tenía sede en Cracovia y decían estar interesados en mí».

En apenas tres semanas

Dicho y hecho: «Así que no me lo pensé dos veces y desde el primer e-mail hasta que me vine pasaron unas tres semanas (el tiempo justo para hacer la maleta, las entrevistas y aceptar el contrato). Y así comenzó una nueva aventura de la que no se arrepiente en absoluto.

«Cracovia es una ciudad con mucha vida y con muchos bares, como León. A pesar de ser un país que consideramos del Este y que podemos pensar que a partir de las cinco de la tarde todo estará muerto y por el frío no habrá nadie por la calle es todo lo contrario».

A criterio de esta leonesa «es una gran ciudad con muchísimas universidades y un ambiente espectacular. Da igual el día de la semana que sea, siempre habrá alguien por la calle y cientos de bares que no dejarán de sorprenderte por su decoración o situación».

Una caja de sorpresas

Ejemplos fundamentales para poder comprender el sentimiento que genera vivir en una ciudad de estas características: «Dar una vuelta por Rynek, la plaza central, es una caja de sorpresas: rodajes de Bollywood, actuaciones de todo tipo, coches de caballos y.. .palomas, muchas palomas (más que en León), ya que aquí están muy protegidas porque según la leyenda son unos antiguos guerreros de la ciudad».

No es que se pueda considerar una pionera de la iniciativa, pero tampoco hay muchos paisanos desde León que hayan seguido su camino: «Durante mi estancia aquí la verdad es que no he coincidido con ningún leonés, aunque sé que los hay ya que el número de Erasmus españoles y de trabajadores españoles cada día es más alto».

Predicar con el invierno en León es como presentarse con un máster en pleno bachiller. Las temperaturas no asustan a quien viene de donde viene: «El invierno aunque es muy duro se lleva bien. Hay pocas horas de luz (anochece sobre las tres de la tarde) y la nieve y el frío son constantes casi desde octubre hasta abril, pero todo se soporta con una buena comida polaca y un buen vodka o un vino caliente y la calefacción que hay en todas partes. A partir de abril el tiempo cambia y la ciudad cambia completamente, la nieve deja paso a la hierba y a los preciosos edificios de Cracovia».

Merece la pena

Un consejo para españoles y leoneses: «Creo que es una ciudad que merece la pena conocer ya que toda la gente que viene repite y se van con muy buen sabor de boca esperando poder volver y seguir conociendo porque es una ciudad en la que siempre se encuentra algo nuevo, un rincón con encanto, una cafetería escondida en el primer piso de un edificio, una terraza que es una playa, un edificio recién restaurado...»

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