EL ABANICO
El padre Ángel
Hace un par de días tuve el honor de entregar al Padre Angel el premio La Pesquera, por su labor en favor de los más necesitados. En su agradecimiento este hombre cuyo único capital es su enorme sonrisa y su inmensa solidaridad, pronunció un discurso que helaba el corazón: primero sobre la situación que están viviendo los habitantes de Lampedusa, de donde acababa de llegar, y donde han muerto ahogadas 280 personas —hombres, mujeres, niños—, cuyo único pecado ha sido tener que salir huyendo de sus países de origen en busca de un mundo mejor.
De una Europa cuyos dirigentes hacen oídos sordos a sus lamentos, les vuelven la espalda, no se sabe si por incapacidad para abordar un problemas que corresponde a todos solucionar, o porque han perdido todo atisbo de solidaridad. Solo así se entiende que se dicten leyes como las aprobadas en Italia por las que se castiga a aquellos pescadores o marineros que se atrevan a prestarles socorro cuando una patera llena de gente que se están ahogando, que no llegan a la costa, y que acaban en el fondo del mar sin que nadie haga nada por socorrerles.
¡Una vergüenza!, en palabras del Papa que se ha convertido en la conciencia del mundo. Fuera de micrófono el padre Angel me habló de la labor emprendida por el Papa, que esta revolucionando la Iglesia más conservadora, más acomodada, cuyos representantes viven de espaldas al mundo real, al mundo de una clase media que ve como en apenas dos años ha perdido poder adquisitivo, incluso sus casas o sus trabajos, y que hoy es una realidad pese a las palabras del ministro Montoro cuando dice que los salarios no han bajado. No habrá bajado el suyo pero sí el de cientos, miles de funcionarios, de ejecutivos, de arquitectos, de médicos, de empleados, de familias que por no tener no tienen ni siquiera para dar de comer a sus hijos o comprarles los libros que necesitan si quieren estudiar. Un problema grave que conocen bien en Mensajeros por la Paz, que están tratando de paliar gracias a una campaña «Llena sus mochilas de ilusión», que ha recogido ya 8,5 de toneladas de material escolar.